Sí, voy a hablar de la famosa “zona de confort” de la que todo el mundo habla ahora. De la que se llenan la boca los blogs de viajeros y con la que nos venden hasta colonias, porque… por desgracia, los departamentos de marketing quieren conseguir vender el espíritu aventurero por todos los medios y con todos los sentidos.

Pero no te voy a decir que la vida son dos días y que hay que vivirlos viajando. Ni que si no has viajado, no has vivido plenamente. No, eso no le funciona a todo el mundo. Y ni si quiera es cierto.

Evidentemente el nuevo año es un buen momento para plantearse cosas: algunas que mantener y otras que cambiar. Yo sólo quiero que aquellas personas que de verdad quieren irse a vivir al extranjero, lo hagan. Porque son experiencias únicas y transformadoras. Pero hay que añadir muchas notas al margen.

No te vayas para huir de algo; porque te lo llevarás a rastras.

No te vayas para olvidar, porque el recuerdo te acompañará durante el viaje.

No te vayas porque parece que sea lo que hay que hacer; al final, lo tendrás que hacer (y sufrir) tú, no los demás.

No te vayas para colgar fotos guays en Instagram; porque ya sabemos que tu experiencia va más allá de lo que cuentas en las redes sociales.

Vete porque quieres y estás convencido. Y si te vas porque no sabes lo que quieres hacer con tu vida, ni sabes quién quieres ser… vale. Hazlo. Vete. Pero siendo consicente de ello
Seguramente la experiencia te servirá para conocer muchas cosas sobre ti mismo que no sabías y te ayudará a orientarte.

Cuando se trata de tomar la decisión de dejarlo todo y marcharse a otro país, como han hecho muchos, surgen emociones, entre ellas el miedo. El miedo a dejar tu casa, tus amigos, tu familia y todo lo que conoces hasta ahora. Lo que en estos momentos forma tu círculo de seguridad. ¿Qué va a pasar con él a partir de ahora? ¿Vas a saber cuidarlo en la distancia? ¿Va a saber respetar tu decisión? ¿Entenderás que no vas a defraudar a nadie?.

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Así que sácate de encima toda esa presión y esos pensamientos que has ido creando sobre lo que supuestamente es correcto o no. Despréndete de esa absurda idea de éxito que te han inculcado en la sociedad, en tu escuela o en tu casa y busca tu verdadera idea del éxito. Aquella que sabes que a ti te hará feliz y te hará vivir una vida plena. El mundo está lleno de posibilidades, muchas más de las que imaginas ahora mismo. Solamente hay que abrirse a ellas sin miedo.

Nadie te asegura nada: ni si te irá bien, ni si estarás contento, ni si te podrás quedar mucho tiempo…

No te agobies por cómo vaya tu viaje. El aprendizaje que saques de esa experiencia hará mella en ti y ya no serás el mismo. Lo verás todo con mucha más claridad y con más perspectiva, desde otra óptica. Emprender el viaje habrá valido totalmente la pena. Si el viaje está en tu plan, adelante: no te paralices.

 

Irene García-Arnau es periodista y ha vivido en Roma y Bruselas