El sueño de muchos de abrir el grifo y que salga cerveza podría hacerse realidad en Brujas, una pequeña ciudad flamenca globalmente conocida, a tan solo una hora de Bruselas. Con canales y puentes, recibe el sobrenombre entre los locales de la Venecia del Norte. “¡De cuento de hadas!”, suelen decir los turistas que la visitan. A partir de septiembre, esta pequeña ciudad del norte de Bélgica lanzará un pionero sistema de distribución de cerveza a través de una cañería.

La original idea ha sido promovida por la fábrica Halve Maan, la única que queda en el casco antiguo de la ciudad y uno de los principales puntos de atracción de muchos de los tres millones de turistas que visitan Brujas cada año. La cerveza que distribuye esta fábrica es la local, llamada Brugse Zot, en flamenco.

Pese a que el negocio funciona bien, -producen más de 10.000 litros al día-, el propietario, Xavier Vanneste, ha querido encontrar una fórmula económica para transportar la cerveza desde la fábrica a la distribuidora, que se encuentra a las afueras.

Al propietario le preocupaba especialmente la conservación de las calles adoquinadas del centro histórico y ha querido evitar que tengan que cargar con el peso de hasta 500 camiones al año.

Vanneste, haciendo gala de la locura (o genialidad) de la ciudad, ha creado una tubería solo para transportar la cerveza desde la zona amurallada hasta las afueras para ser embotellada. Si bien de momento la idea es que la cañería solo sirva para transportar la cerveza entre estos dos puntos estratégicos, no son pocas las voces que ya están pensando en aprovechar este particular sistema para recibir la cerveza directamente en el grifo de sus casas.

Después de un costoso proceso, financiado por una campaña de micromecenazgo que ha durado dos años, han conseguido los cuatro millones de euros para poder lanzar el proyecto. Los trabajos están a punto de terminar y se espera que la cerveza (que protegerá toda “su espuma y sabor”, han asegurado en la fábrica) empiece a viajar por la tubería después de verano.

¿Más o menos turismo?

“Es verdad que estamos un poco locos, eso sólo se nos ocurre a nosotros”, ha admitido Linda, habitante de la ciudad. Aunque cree que es una buena idea porque protege la conservación de la localidad, teme que también atraiga a aún más turistas. “Si creamos las tuberías para evitar el deterioro de Brujas, pero vienen más personas, no creo que se resuelva el problema”, ha añadido. Es de las pocas voces críticas, ya que la mayoría de los ciudadanos parecen estar contentos con la idea porque creen que eso les hace ser “más genuinos”.

Por su parte, Vannente está orgulloso de lo conseguido y ha explicado que la producción de la cerveza local tendrá menos impacto en el medio ambiente. “¿Hay algún riesgo de fuga y los ciudadanos tendrán cerveza en lugar de agua en sus casas?”, se pregunta el empresario. “Eso, se lo reservaremos al próximo loco de Brujas”, ha añadido.