El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, declaró verbalmente el “estado de anarquía” en todo el país el fin de semana tras el atentado con bomba del viernes en un popular mercado nocturno de la ciudad sureña de Davao en el que murieron al menos 14 personas y otras 67 resultaron heridas. La declaración formal se hará hoy lunes, según un portavoz de palacio, antes de que el presidente viaje a Laos para la cumbre de la ASEAN (La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático).

La medida, según anunció el mandatario, “no se trata de una ley marcial”, sino que implica “la creación de puestos de control y el aumento de patrullas”. A pesar de la reunión de seguridad del sábado, el Gobierno todavía tiene que emitir un documento por escrito que declara oficialmente el estado de anarquía, sus parámetros, sus directrices o el tiempo que va a ser implementado.

“Estoy invitando a las Fuerzas Armadas, al Ejército y a la Policía a dirigir el país bajo mis especificaciones”, aclaró Duterte a los periodistas durante el fin de semana. La Policía ha reforzado los últimos días la vigilancia en aeropuertos, puertos, terminales de autobuses, centros comerciales y en las carreteras por medio de controles.

El grupo rebelde islamista Abu Sayyaf reivindicó la autoría del atentado del viernes, pero el presidente filipino indicó que los investigadores estaban buscando también a otros posibles sospechosos. Desde que fue investido como nuevo gobernante, Duterte ha iniciado una polémica lucha contra las drogas que ha causado la muerte a más de 1900 personas en apenas dos meses.

El mandatario había sido alcalde o gobernador de Davao durante más de 20 años hasta que fue elegido presidente del país el pasado mes de mayo.