Dos o tres años. Es el tiempo máximo que los expertos han pronosticado que durará la epidemia del Zika en la región latinoamericana. Luego, se extinguirá por sí misma. Así lo revela un estudio realizado por investigadores británicos del Imperial College de Londres, cuyo trabajo fue publicado por la revista estadounidense Science. Según el modelo matemático que aplicaron los científicos, la próxima gran pandemia de Zika no debería producirse antes de los próximos diez años, aunque es posible que durante ese periodo existan pequeños brotes de de la enfermedad.

La epidemia actual en América Latina, sobre todo en Brasil, donde hoy ya hay más de 1,5 millones de personas infectadas, no puede ser contenida con los medios existentes, concluyeron los científicos británicos. “Nuestros análisis sugieren que la propagación de la infección por Zika no puede ser contenida y que la epidemia se extinguirá por sí misma dentro de dos o tres años”, explicó el profesor Neil Ferguson, de la facultad de salud pública del Imperial College, principal autor del estudio.

No existe hasta este momento ninguna vacuna o antiviral contra este agente patógeno transmitido principalmente por mosquitos de la especie Aedes Aegypti y que también se puede contagiar por la vía sexual.

Según explicaron los expertos, llegará un punto en el que la epidemia no podrá proseguir porque quedarán pocas personas que no hayan sido infectadas. El virus no puede infectar a la misma persona dos veces gracias a los anticuerpos que produce el sistema inmunológico.

Inicios

Fue en febrero de 2015 cuando las autoridades brasileñas comenzaron a investigar un brote de erupciones en la piel que afectaba a seis estados en la región noreste del país y luego se propagó rápidamente por la región.

Los principales síntomas, muy parecidos a los que provoca el dengue, son la fiebre, los sarpullidos, el dolor en articulaciones y conjuntivitis; y el tiempo de incubación suele oscilar entre 3 y 12 días. Tras este período, aparecen los síntomas. Sin embargo, la infección también puede presentarse de forma asintomática.

Para prevenir la enfermedad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso de mosquiteros que puedan impregnarse con insecticida y la instalación de mallas antimosquitos si no se tienen.

Se deben utilizar repelentes con Icaridina y ropa que cubra las extremidades, para que haya menos posibilidades de sufrir una picadura.