Con la llegada de cientos de miles de refugiados a Europa en el último año, ahora las instituciones europeas mantienen un intenso debate sobre la integración cultural y religiosa en su territorio. Ayer mismo, la abogada del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Julianne Kokott, hizo público que la prohibición de llevar velo por motivos religiosos en el trabajo puede estar amparada por la ley.

La magistrada ha señalado que la prohibición de su uso en el entorno laboral puede estar justificada, sin que suponga una discriminación, si la medida responde a una política de neutralidad religiosa y convicciones del empresario. “La religión es algo que, a diferencia del sexo, el color de piel o el origen étnico, se puede dejar en el ropero al llegar a trabajar”, dijo ayer Kokott, según informan La Vanguardia y el diario ABC.

Las conclusiones de Kokott responden a una consulta del Tribunal de Casación belga al Tribunal de Justicia de la UE sobre el caso de Samira Achbita, una recepcionista musulmana que fue despedida, tras tres años en la empresa, por anunciar su intención de ir a su lugar de trabajo llevando el velo islámico. Achbita acudió a la justicia y ahora el caso ha llegado a la UE

La agencia EFE informa que la compañía justificó el despido alegando que está prohibido para todos los empleados llevar de modo visible símbolos religiosos, políticos y filosóficos. Por su parte, la jurista comunitaria, cuya opinión suele tener en cuenta el Tribunal de Justicia Europeo antes de dictar sentencia, considera que la prohibición puede estar justificada cuando se trate de una norma general de la empresa. La abogada ha expresado que su opinión se basa en un principio muy claro: la religión es más un aspecto de la vida privada que una condición invariable.

Kokott considera que la medida no es una discriminación directa siempre que se aplique a todas las religiones y afecte a todo tipo de símbolos religiosos: desde el turbante de los sij, la kipá judía, el crucifijo cristiano o incluso una camiseta con el lema “Jesús te ama”.

Sus conclusiones orientarán la que será la primera sentencia del alto tribunal europeo sobre el caso de Samira Achbita.