A principios de 2015, la Unión Europea (UE) contaba con 52,8 millones de personas viviendo en un país que no era su lugar de nacimiento. Así, el 10% de los habitantes de la UE no vivían en su país de origen, siendo la mayoría personas nacidas fuera de la UE. El último informe de Eurostat  (la oficina estadística de la UE) sobre la Europa Urbana ha desvelado cómo afecta a los europeos que viven en grandes ciudades todos estos flujos migratorios y esta diversidad de orígenes en su ciudad.

Según el informe, Londres y París (por este orden) son las dos grandes urbes europeas que cuentan con más extranjeros en términos absolutos. La zona de Greater London es la más cosmopolita de la UE. En ambas ciudades, la mayoría de la población extranjera viene de fuera de la zona comunitaria. El 72% de los extranjeros en Londres son de fuera de la UE, mientras que en París más de tres cuartos de sus habitantes foráneos no son de origen europeo. En cambio, según datos de 2011 recogidos por Eurostat, Luxemburgo era la ciudad de la UE que contaba con más emigrantes procedentes de dentro de la UE, seguido por Bruselas y por la región de Mouscron (en Bélgica).

En proporción a su tamaño, Luxemburgo es la ciudad europea con más extranjeros con respecto al número de habitantes autóctonos (el 45% de la población de esta ciudad es de fuera). En el resto de los países más pequeños de la UE, este porcentaje no suele superar el 20% de la población total. El estudio también revela que hay mucha diversidad en el origen de los emigrantes según el país ya que, mientras que en algunos países los emigrantes vienen de unas zonas muy determinadas, en otros los emigrantes tienen una procedencia muy diversa. Esto último ocurre sobre todo en las capitales europeas más grandes como Londres o París. También es el caso de ciudades como Munich, Hamburgo, Ámsterdam o Estocolmo, según informa Eurostat.

Impacto en las ciudades

¿Qué impacto tienen las comunidades de emigrantes en las grandes urbes europeas? Ese es uno de los grandes retos de recibir a tanta población de diversas procedencias en una gran ciudad, según señala el informe de Eurostat.

El siguiente mapa presenta información sobre la percepción de los habitantes autóctonos de 79 ciudades europeas en 2015 sobre el nivel de integración de los extranjeros en su ciudad. El mismo informe señala que, debido al gran número de refugiados que llegaron a la UE en verano de 2015, es posible que las opiniones expresadas cuando se realizó esta encuesta (mayo-junio 2015) hayan variado.

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Las ciudades donde sus habitantes perciben que los extranjeros están menos integrados son Sofía (solo el 31% de la población creen que hay buena integración), Roma (30%) y Atenas (solo el 20% cree que los extranjeros están bien integrados en la ciudad). Por otro lado, en algunas ciudades europeas la mayoría de sus habitantes creen que el nivel de integración es bueno. Este es el caso de Lisboa (64% de la población cree que hay buena integración), Londres (65%), Budapest (66%) o Luxemburgo (67%).

La diversidad de origen, un rasgo cada vez más común

La preocupación por cómo contribuyen los extranjeros a la vida en su ciudad de acogida no va ligado al crecimiento del número de emigrantes que llegan a estas ciudades. Es más, las ciudades más cosmpolitas como Ámsterdam o Londres suelen ofrecer una gran diversidad y fusión en la cultura, ideas, arte y moda, tal y como señala el informe de Eurostat en sus conclusiones.

Preguntados sobre si creen que los emigrantes contribuyen de manera positiva a la ciudad que los acoge, las ciudadanos que están más de acuerdo con esta afirmación son los de Copenhague (Dinamarca), Dublín (Irlanda), Cluj-Napoca (Rumanía), Zagreb (Croacia), Luxemburgo (Luxemburgo), Reykjavik (Islandia) y Zurich (Suiza). Mientras que los que están menos de acuerdo con que la presencia de emigrantes es positiva para la ciudad son los habitantes de Atenas (Grecia), Bolonia, Roma y Turín (Italia) y Ankara y Estambul (Turquía).

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