El roaming dejará de existir en el próximo verano de 2017. Así lo ha anunciado recientemente la Comisión Europea, que quiere acabar con el miedo de los usuarios a los cargos desorbitados cada vez que utilizan el móvil en el extranjero. El proceso no ha sido del todo claro: hace dos semanas, la CE comunicó una polémica propuesta en que se limitaba el uso libre de cargos a 90 días, luego Bruselas la retiró, entre medias anunció que en 2020 habrá wifi gratis en todos los espacios públicos de la UE, y por último el Ejecutivo comunitario ha propuesto el fin del roaming pero que sean las operadoras las que controlen posibles ‘abusos’.

¿Pero qué es lo que propone la Comisión?

1. Bruselas dice que el roaming desaparecerá, cierto, pero sobre todo para los viajeros temporales. Bruselas admite que muchos europeos residen en Estados miembros distintos a dónde nacieron… pero quiere evitar que se utilice una tarjeta SIM de un país con tarifas más baratas (por ejemplo, Letonia) mientras se vive en un país más caro (por ejemplo, Alemania). Eso no es compatible. Por ello, se beneficiarán del fin del roaming sobre todo los usuarios que estén de vacaciones, de viaje temporal o los estudiantes Erasmus, para alivio de los padres.

2. No obstante, si no se cumplen estos requisitos, las operadoras tendrán en cuenta lo que se conoce como “principio de residencia”. Es decir, un cliente español que resida en Suecia podrá utilizar la tarjeta SIM española si viaja habitualmente a España. No obstante, la Comisión admite que las compañías decidirán caso por caso y, por lo tanto, si las operadoras consideran que no se viaja a menudo al país de origen, podrían empezar a cobrar un sobrecoste. Así, vigilarán si hay poco uso de la tarjeta en suelo nacional, pero la actividad es muy elevada en el extranjero.

3. En ese caso, las operadoras advertirán primero al cliente que está cometiendo un abuso. Si el usuario sigue utilizando la misma tarjeta SIM en otro país sin tener en cuenta el aviso, la compañía podrá cobrar un sobrecoste. La Comisión Europea fija un máximo de 0,04 euros por minuto para las llamadas; 0,01 por el SMS enviado y 0,0085 por cada MB en el caso de datos.

4. Las críticas contra la propuesta la propuesta ya se han hecho oír. Se teme dejar en manos de las compañías la aplicación del roaming. Por ello, el Ejecutivo comunitario admite que los usuarios podrán denunciar a los reguladores estatales.

5. Esta no es la propuesta definitiva. El texto legislativo se presentará en diciembre y los Estados miembros y el Parlamento Europeo tienen que aprobarlo, por lo que todavía se pueden contemplar (más) cambios.