Ya nos hemos acostumbrado a eso de que cuando pasas por la cola de seguridad del aeropuerto toca sacar el portátil de la mochila y meterlo en una bandeja separada, a quitarnos el cinturón, o repasar bien que no llevemos líquidos en envases demasiado grandes en nuestro equipaje de mano, e incluso ya hasta nos hemos habituado a tener que sacarnos los zapatos y pasar la fila de seguridad descalzos.

Las normas en los controles de embarque de los aeropuertos han visto un antes y un después tras los atentados del 11 de septiembre en Nueva York. Reglas que han ido acentuándose con diversos atentados posteriores.

Aquí va una lista del antes y el después en normativas de seguridad en los aeropuertos.

  • Los avisos de megafonía en los aeropuertos antes eran solo para avisarte de las puertas de embarque. Sin embargo, tras el 11-S también nos alertan de lo que ocurriría a cualquier equipaje que esté por ahí desatendido.
  • Aumento de las máquinas de rayos X para controlar el equipaje de mano y los detectores de armas y explosivos. Aparición de los escáneres corporales en la cola de control. Sí, aquellos que te hacen levantar las manos y te revisan todo el cuerpo a lo robocop.
  • Nada de llevar pinzas, tijeritas, maquinillas de afeitar o cualquier objeto considerado peligroso. Tras los atentados del 11-S, una de las principales diferencias es que las listas y descripciones de artículos prohibidos se vuelven mucho más detalladas que antes, que eran mucho más genéricas.
  • Prohibición de transportar líquidos a bordo. Esta medida es muy posterior al 11-S, llegó en 2006 cuando 24 terroristas intentaron hacer explotar varios aviones en Reino Unido con bombas líquidas. Los líquidos no pueden llevarse en equipaje de mano en botes que contengan más de 100 mililitros. Muy típica la escena de tener que tirar la botella de agua medio llena que te acabas de comprar al llegar al aeropuerto.
  • Los atentados en la Torres Gemelas llevó a que se tenga que llegar a los aeropuertos con más de dos horas de antelación si se quiere volar a Estados Unidos.
  • La obligación de quitarse los zapatos en los controles de seguridad surgió poco después de los atentados de las Torres Gemelas. Se desencadenó en un grave incidente en un vuelo transatlántico en diciembre de 2001. Un pasajero, islamista británico, llevaba explosivos en sus botas de montaña. Desde entonces es un clásico ver a personas descalzas en la cola de seguridad. Lo peor es cuando no llevas calcetines.
  • Desde 2006 también es obligatorio quitarse las chaquetas y abrigos antes de pasar el escáner de seguridad. Así como sacar los aparatos electrónicos y ponerlos en una bandeja a parte.