Tras todas las quejas sobre el funcionamiento deficitario del sistema del voto rogado y después de que en las últimas elecciones al Parlamento Catalán (el pasado 27 de septiembre) solo votasen 14.781 electores de los 196.065 catalanes censados en el extranjero, la Generalitat ya ha anunciado su intención de implantar el voto electrónico para las próximas elecciones autonómicas.

La consellera de Gobernación, Meritxell Borràs, presentó ayer el Plan de Acción que, en solo 10 meses, pretende implementar el voto electrónico. Este plan propone que el voto se emita íntegramente a través de Internet, con una tecnología que garantice un proceso de votación “seguro, transparente y secreto”. La consellera explicó que para hacer efectivo este nuevo sistema hará falta una Ley Parcial catalana que pueda regularlo. Borràs también añadió que el proceso de voto electrónico para residentes en el extranjero ya es utilizado de manera habitual en países como Suiza, Francia o Noruega. “El voto electrónico es viable técnica y jurídicamente, que tire adelante es solo cuestión de voluntad política”, señaló la consellera.

Un plan en seis fases

En un periodo de 10 meses, la Generalitat prevé poner en marcha este proyecto que se ha diseñado en seis grandes fases. La primera es la definición de un marco jurídico que incluiría la ley que regulará todo el procedimiento de votación, la segunda es la contratación administrativa, la tercera es la implementación tecnológica, la cuarta es el plan de comunicación, la quinta las pruebas piloto y finalmente la sexta será el proceso electoral.

El coordinador del proyecto, Joan Manel Gómez, explicó que el procedimiento sería el siguiente: una vez se hayan convocado las próximas elecciones catalanas, los electores tendrán que registrarse en un portal específico mediante un certificado digital o incluso otros datos. Una vez validada la identidad, se hará llegar al elector las credenciales para votar. La votación tendrá lugar a través de un ordenador, tableta o incluso a través del móvil durante el periodo de voto desde el extranjero. El voto quedará custodiado en una “urna electrónica” hasta el día del escrutinio. A todo el proceso le acompañará una auditoría para verificar su seguridad y su correcto funcionamiento.

Un voto polémico

Desde que se pusiera en marcha en 2011, el voto rogado ha traído polémica por su mal funcionamiento, ya que el sufragio proveniente del extranjero se ha visto reducido. En las elecciones del 20 de diciembre, solo rogó el voto el 4,7% de los electores inscritos en el exterior y en los últimos comicios generales del 26 de junio, volvió a ocurrir casi lo mismo y solo votó un 6% del censo en el extranjero.

Recientemente, uno de los think tanks más influyentes de España, presidido por el Rey Felipe VI, instaba al gobierno a hacer una revisión en este sistema de voto, vistos los resultados que está dando. Además, algunos partidos políticos han hecho propuestas concretas para revocarlo.