La emigración, especialmente la juvenil, es un tema muy sensible por los datos de los últimos años y está apareciendo de manera frecuente en la actual campaña electoral. La mayoría de los candidatos a la presidencia del Gobierno han mencionado alguna vez en discursos, debates o mítines su “intención” de mejorar las condiciones para que los emigrantes españoles tengan la oportunidad de volver a su país. La llamada “fuga de talento” al extranjero ocupa varios discursos.

Y no es para menos. Las cifras hablan por sí solas. En el primer semestre del 2015, 50.844 españoles dejaron el país rumbo al extranjero, un 30% más que en el mismo periodo de 2014 y una cantidad superior a la que se registró en todo 2010, según el INE. En esos mismos seis meses, volvieron sólo 23.078 españoles. Aunque las cifras están lejos de ser exactas –ya que muchos de los que emigran, no se inscriben en el consulado, puesto que no es obligatorio-, a principios de este año el número de españoles en el extranjero rondaba los 2,3 millones de personas, según los últimos datos del INE.

Ahora, ha sido la coalición Unidos Podemos la que ha puesto a los emigrantes como protagonistas en campaña. Lo ha hecho a través de una carta que ya ha empezado a llegar a los buzones de los españoles junto a las papeletas del partido para pedir el voto. La carta la firma Esperanza, un nombre ficticio que representaría a una joven de 30 años, bióloga molecular y que ha tenido que emigrar a Londres para trabajar en lo suyo

En la carta, ‘Esperanza’ apela directamente a la emoción de los lectores y dice cuánto echa de menos España, a sus padres e incluso la sobremesa. También hace referencia a su situación y a la de tantos otros jóvenes como ella: la llamada “generación más preparada de la historia”. Esperanza le cuenta a sus padres que entiende que “a estas alturas” de sus vidas no cambien de partido político, pero que ella va a votar a Unidos Podemos porque “confía” en que este partido creará un país mejor al que los emigrantes puedan volver. “Echo de menos muchas cosas, por eso os escribo. Porque no quiero resignarme a no poder trabajar de lo que estudié y a no poder hacerlo cerca de mi gente. Nadie debería resignarse a eso”, reza la carta de Esperanza.

Sin embargo, Esperanza no existe. Se trata de un personaje al que han recurrido en el partido para dirigirse a sus votantes. Como aquella niña de Rajoy de hace años. El equipo de comunicación de Podemos le ha aclarado a El País, que la historia está basada en la de amigos que han tenido que emigrar. El nombre tampoco es casualidad.

La carta apela a la emoción fácil, con una historia personal y con la que fácilmente uno puede identificarse, sobre todo los emigrantes o los familiares y amigos de emigrantes. Pero apelar a los sentimientos no siempre sale bien, y la carta ya ha cosechado tanto admiradores como detractores.

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