Amber Rudd, Ministra de Interior del nuevo gobierno del Reino Unido, ha anunciado un plan para reducir el nivel de inmigración en el país. En el congreso anual de su partido que se ha celebrado en Birmingham, la ministra dijo que que su gobierno quiere “asegurar que la gente que viene está llenando los vacíos en el mercado laboral, no asumiendo trabajos que podrían realizar los británicos”.

En su afán por reducir el número de inmigrantes, la ministra anunció que se incrementarán los requisitos para aprobar el examen de acceso al mercado laboral. También propone la dotación de 140 millones de libras para un fondo de control de la migración.

Por otro lado, para reducir el número de visas a estudiantes de fuera de la UE, que hasta el momento era de aproximadamente 167.000 al año, Rudd propone un endurecimiento de la política de visados para estudiantes, que dependería de la calidad de la universidad a la que se aplica y el nivel de inglés. Según la ministra, su propuesta busca “asegurar que los estudiantes que vienen al Reino Unido, vienen a estudiar y añaden valor a la economía”. Los estudiantes no comunitarios aportan 7.000 millones de libras a la economía británica y su presencia genera cerca de 137.000 empleos en todo el país.

Otra de las medidas que anunciaba Rudd en el congreso es la posibilidad de obligar a las empresas a que publiquen el número de trabajadores extranjeros que emplean con el fin de “avergonzar a aquellos jefes que no contratan a británicos”, según explicó la ministra. Tras las fuertes críticas recibidas por un elevado número de empresas y el desafío sobre la legalidad de esta medida, el gobierno ha declarado que ésta última propuesta no era definitiva.