El Gobierno británico podría endurecer la entrada de trabajadores provenientes de la Unión Europea tras el Brexit. Las negociaciones para salir de la UE están aún por iniciarse pero el Reino Unido está estudiando las alternativas que tiene para cumplir con una de las promesas principales de la campaña del Brexit: disminuir los niveles de inmigración e incrementar los controles fronterizos.

La ministra de interior, Amber Rudd, aseguró el domingo en una entrevista que el Gobierno está estudiando un sistema de visado para controlar la inmigración proveniente de la Unión Europea. Todavía no se ha determinado qué sistema se utilizará pero no se descarta la posibilidad de requerir un contrato de trabajo previo a la entrada en el país para obtener un visado.

Esto supondría un obstáculo a los 125.000 españoles que vivían en Reino Unido en 2015, según las estadísticas de la Oficina de Estadística Nacional (ONS), y a los otros 85.000 españoles que tienen un periodo de estancia menor a los doce meses.

Según Rudd, se está estudiando la fórmula para obtener “lo mejor para la economía, reduciendo los números (de inmigración) pero protegiendo a la gente que realmente añade valor a la economía”. Por su parte, el ministro de la cartera económica, Philip Hammond, aseguró recientemente que aquellos europeos que trabajan en el sector financiero quedarían exentos de las nuevas demandas. Amber Rudd también asegura que “se protegerá a los europeos que ya viven y trabajan aquí, asi como a los 57.000 que trabajan en la NHS, y en el futuro, nos aseguraremos de apoyar a aquellas personas que vengan al Reino Unido a aportar valor.”

Durante la campaña del Brexit, se hizo referencia a un sistema de puntos similar al sistema de visados australiano que acepta o rechaza la solicitud según las habilidades del candidato. A principios de este mes, Theresa May, primera ministra del Reino Unido, rechazó esta propuesta.