Tailandia ha anunciado que relajará sus estrictas leyes contra el aborto en los casos en los que se detecten malformaciones en el bebé vinculadas con el zika. La interrupción del embarazo deberá hacerse en las primeras 24 semanas de gestación y, pasado ese tiempo, los hospitales estudiarán el procedimiento a seguir, caso por caso.

Las autoridades recientemente confirmaron en el país dos casos de microcefalia, una anomalía caracterizada por el insuficiente desarrollo del cráneo que se relaciona con el virus. Estos casos son los primeros detectados en la región del Sudeste Asiático.

El aborto es desaconsejado por el budismo, una religión que es practicada en el país por un 95 por ciento de la población, y es ilegal en Tailandia excepto en casos de violación o riesgo de muerte para las gestantes, que deben someterse a la intervención antes de las 12 semanas de embarazo.

Singapur se encontró a finales de agosto con un brote de zika que en las siguientes semanas causó varios cientos de casos en el país y que saltó a naciones vecinas, como Malasia, Filipinas o Tailandia. La enfermedad puede llegar a causar artritis crónica y ha sido vinculada a malformaciones fetales.

Por ahora no existen pruebas específicas para determinar si los bebés nacerán con anomalías pero, según ha explicado la Organización Mundial de la Salud (OMS), las evaluaciones mediante ultrasonido pueden identificar las malformaciones a partir del tercer mes de embarazo. Recientemente, un estudio británico ha revelado que la epidemia podría prolongarse dos o tres años más en Latinoamérica hasta que se extinga por sí misma.