El pasado 12 de julio un turista español fue deportado de la antigua ciudad birmana de Bagan, un popular enclave del país por sus miles de templos y pagodas, tras ser denunciado por un grupo de monjes. El extranjero lucía un tatuaje de Buda en la pierna izquierda que dejaba a la vista porque vestía unos pantalones cortos; un adorno considerado ofensivo por la conservadora cultura de Birmania, donde se declara budista el 95% de la población.

Como consecuencia de la expulsión del español, se ha reanudado el debate relacionado con la cuestión de las sensibilidades religiosas en los países budistas del Sudeste Asiático, especialmente en Myanmar (Birmania). Otros países budistas de la zona, como Tailandia, Camboya y Laos, son más permisivos con los extranjeros y no se recuerda ningún escándalo similar al citado anteriormente. Aún así hay algunas reglas de vestimenta o comportamiento que debemos tener en cuenta cuando visitamos o vivimos en la región.

En Birmania se lo toman bien en serio. Sobre todo tras la reciente apertura del país, que ha llegado de la mano de un movimiento nacionalista que se muestra hostil a la minoría budista del país y a las influencias occidentales. En 2015 la justicia birmana también condenó a dos años y medio de prisión a un neozelandés, y a dos de sus socios locales, por utilizar una imagen de Buda a la que habían añadido unos auriculares para promocionar un local nocturno de Rangún a través de las redes sociales y que el juez consideró que trató de “insultar intencionadamente las creencias religiosas”.

Las autoridades pueden denegar la entrada en el país a los extranjeros que llevemos imágenes de Buda tatuadas en el cuerpo, advierte la Embajada de España entre sus recomendaciones para viajar a Birmania. En los aeropuertos del Sudeste Asiático, o incluso en algunos comercios, se advierte además de que no podemos llevarnos de vuelta una estatuilla con la cabeza de Buda, ya que es sagrada, independientemente de su tamaño y condición

Nada de ropa sexy

En los países budistas también tenemos que tener en cuenta la vestimenta, sobre todo al visitar las aldeas (donde la población es más conservadora), los templos y las pagodas. “La ropa no debe ser ajustada, ni sexy, y debe cubrir rodillas y hombros, tanto hombres como mujeres”, explica Jorge Juliac, de atención al cliente de la agencia de turismo española Asian Spirit, con sede en Bangkok, la capital de Tailandia.

En los templos turísticos de la zona suele haber a la entrada ropa disponible para que visitantes extranjeros que no vistan de forma adecuada puedan cubrirse. Este no es el caso de los templos de Angkor Wat de Camboya, donde tras varios escándalos exhibicionistas han tomado medidas más drásticas y establecieron unas reglas de vestimenta que entraron en vigor el pasado 4 de agosto. Desde entonces, los visitantes que no visten con decoro no pueden visitar el recinto, sin haber ningún apaño disponible.

En los países budistas hay que cuidar las formas también en lo cotidiano, sobre todo con los monjes, que son muy respetados, y a las mujeres no les dejan tocarlos (ni a ellos ni a sus túnicas). Las mujeres, si debemos dar un objeto a un monje, hemos ponerlo en un pedacito de tela primero o hacérselo llegar a través de un varón.

El trato con los monjes

El contacto físico de los monjes con hombres y mujeres además no se les está permitido, por lo que no debemos tratar de estrechar las manos. En los transportes públicos lo habitual es que los monjes tengan un asiento asignado para ellos, o que de lo contrario se le ceda el asiento. “Que no salten hacia ellos [los monjes] y luego les cojan de los hombros para decirles ‘¡lo siento!’ como hicieron unos amigos de mi madre”, recomienda Taryn en relación al trato con ellos, una expatriada de Nueva Zelanda residente en Bangkok.

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En el aeropuerto de Colombo (Sri Lanka), el clero también tiene un trato diferencial

Las muestras de afecto en público como los besos, los abrazos o caminar de la mano tampoco son muy comunes. “Una de las cosas que sorprende en Camboya es lo mucho que se tocan los hombres entre ellos, lo que contrasta con el respeto e incluso timidez que muestran al interactuar con las mujeres, con las que se mantienen las distancias”, explica Ricardo, un español afincado en Phnom Penh, la capital del país.

Consejos prácticos

Otros códigos de convivencia a tener en cuenta: Utilizar los pies para algo más que para caminar o practicar deporte se considera grosero, sobre todo apuntar con lo dedos de los pies o mantenerlos elevados. Tocar la cabeza de alguien es de muy mala educación, incluso a los niños, ya que la cabeza es el punto más alto del cuerpo, mientras que los pies son considerados lo más bajo.

Richard, un expatriado australiano radicado en Bangkok, considera que la convivencia en los países budistas de la zona es “bastante relajada” después de haber vivido en varios países predominantemente islámicos de la región, como Indonesia o Malasia. “No me despierta la llamada a la oración en medio de un sueño profundo, ni tengo problemas para cohabitar con una mujer, incluso si ella no es más que una compañera de piso”, ejemplifica

Dejando de lado las recomendaciones citadas anteriormente, dice Richard, apenas se percata de que vive en un país budista si no fuera por los monjes que salen de los templos a buscar ofrendas en forma de alimentos todas las mañanas.