Los tópicos son tópicos, pero siempre se dice que esconden una parte de verdad. De los españoles que dejan España hay una imagen generalizada de personas abiertas, animadas y cálidas, siempre dispuestas a apuntarse a una cena, una fiesta o una noche de risas. “A mí, hablar con españoles siempre me llena de energía, transmiten mucha alegría y entusiasmo por todo”, cuenta Alessandra Catalucci, italiana. Ella ha compartido piso con españoles y cuenta con buenos amigos de esta nacionalidad. “Como italiana me siento muy cómoda con ellos, tenemos unas costumbres y un humor muy parecido”, añade. Por su parte, Justine Rode, de nacionalidad francesa, nos define como personas por lo general “espontáneas, fáciles de trato y de carácter abierto”. Justine asegura que tiene una muy buena impresión de los españoles: “No son tan diferentes de los franceses, pero creo que son más abiertos y, desde luego, menos arrogantes”, afirma.

Pero, ¿es fácil que un local nos conozca cuando estamos en el extranjero?. Según Justine, sí: “Siempre te puedes entablar conversación a ellos, son más cercanos que otras nacionalidades y no es complicado forjar una amistad”. Sin embargo, Sammy Mahdi, de nacionalidad belga, tiene una impresión distinta de cómo actúan los españoles a la hora de socializar. “Creo que los españoles son muy extrovertidos pero, cuando están en grupo, tengo la impresión de que no son tan abiertos hacia los demás”, asegura Sammy, que añade un punto de vista interesante: “No dan la impresión de ser tímidos, más bien lo contrario, pero les cuesta salirse de su grupo de españoles”. Sammy tiene amigos cercanos de nuestro país y asegura que “siempre tienen una sonrisa y suelen ser muy cálidos, pero también hay una parte melancólica en ellos”, cuenta el belga. “Para mí, viven la vida con un cierto dramatismo, algo que crea muchos contrastes en ellos”. Y aquí es cuando se cumple el tópico de que… comparados con otras nacioonalidades somos  pasionales.

Compartir piso

Energéticos, activos… Muchos extranjeros perciben a los españoles como excesivamente extrovertidos y en algunos casos “algo agotadores”, señala entre risas Alessandra. “No paran quietos”, se justifica. De la convivencia con nosotros, algunos destacan los horarios, muy distintos a los de los demás países. “Me llamó mucho la atención lo tarde que cenan, yo vivía con dos españolas y muchas veces cenaban a las diez y media de la noche”, asegura sorprendida la francesa Aude Rabot. “Eran unos horarios totalmente distintos a los míos, lo que podía crear problemas a veces, sobre todo porque también tienden a hablar muy alto”, cuenta Aude.

La italiana Silvia Muscatelli también ha compartido piso con españoles y asegura que vivir con ellos “es muy fácil, son muy cálidos y suelen ser más bien ordenados, o al menos, lo intentan”. Aunque Silvia sí comparte la idea de que los españoles no paramos ni un segundo.

“Mi compañera de piso española tenía unos horarios increíbles, era muy activa, siempre con cosas que hacer y saliendo”, cuenta Silvia. “Son personas que suelen vivir mucho la noche, en especial si son jóvenes”, añade

Los españoles tienden también a ser bastante cercanos cuando comparten piso y tienden a “expresar sus sentimientos, contar sus inquietudes… son personas más abiertas que los que vivimos en el norte de Europa”, analiza el belga Sammy. “A mí me impresionó que son muy cálidos y muy acogedores, te hacen sentir como en casa en seguida, a pesar de que no te conozcan”, explica en este sentido la francesa Aude.

En la oficina

Aunque la encuesta se haya llevado a cabo con una muestra relativamente pequeña, no debe pasarse por alto que casi todos los entrevistados en este reportaje coinciden en destacar la falta de puntualidad de los españoles en el trabajo. “Es algo que realmente es muy molesto”, explica la francesa Justine, que trabaja en el Parlamento Europeo rodeada de muchas nacionalidades. “En una reunión, ten por seguro que siempre van a ser los últimos en llegar”, añade. Por su parte. Alesandra, dice: “Puede sonar a tópico y no todos lo hacen, pero sí, suelen llegar tarde siempre”.

En el trabajo, el belga Sammy destaca de los españoles su ambición. Sin embargo, aclara que “tienden a perder la fe en si mismos con rapidez, les cuesta aceptar los fracasos, lo que les puede generar frustración”. Para Gabriel Barth-Maron, de nacionalidad estadounidense, el ambiente en una oficina con españoles es completamente distinto al que encuentra  en su país de origen. “Para mí los españoles siempre intentan disfrutar del momento, todo es más relajado, también en el trabajo”, cuenta Gabriel.

“Me da la impresión de que quieren que su vida sea amena y trasladan este comportamiento a la oficina”, cree el norteamericano. “El único obstáculo de querer disfrutar siempre es que puede traer problemas a la hora de cumplir con la fechas de entrega”, argumenta
Por su parte, Sunil, un joven de nacionalidad india que trabaja para una empresa española en Nueva Delhi, explica que, para él, los españoles son “divertidos” y es “fácil acercarse a ellos y cogerles cariño”. También cuestiona su sentido de la responsabilidad porque -a su parecer- les falta una cierta mesura entre salir por la noche y trabajar: “A veces he visto que no les importa salir hasta tarde el día anterior aunque al día siguiente tengan que trabajar”.

Sin embargo, tanto Gabriel como Sunil,  valoran muy positivamente la franqueza y la flexibilidad que suelen tener los españoles en el entorno laboral: “Son bastante sinceros, dicen las cosas que piensan, no callan su opinión”, dice Gabriel.