Muchas personas tienen un sueño de toda la vida, una ilusión que viven casi en secreto: la de romper con todo e irse a la otra punta del mundo. Literalmente, a las antípodas de España: a Australia. Un destino que está a 24 horas de avión y que conlleva valentía y, sobre todo, tener muchas ganas. Pero la combinación de exotismo y calidad de vida que tiene Australia atrae a cada vez más personas a lanzarse a esta aventura. Por alguna razón, existe esa sensación de que todo el mundo, en algún momento de su vida, ha pensado en dejarlo todo e irse a Australia. Pero, ¿por qué justamente Australia?.

“Tenía la ilusión de hacer un cambio muy grande en mi vida”, explica Pilar Torres, que se fue a Australia a los 24 años y ahora ya lleva tres años viviendo en el país. “Es una manera de cortar con todo”, señala.

Australia reúne muchos atractivos que cada vez despiertan la curiosidad de más españoles: tiene buenos salarios, se puede mejorar el inglés, la naturaleza es única y es el paraíso para los amantes del surf. Y una sensación de que allí todo el mundo es feliz, pues de hecho está demostrado que su índice de felicidad (algo realmente particular y por lo tanto complicado de medir, pero que dice mucho de su gran inversión en marketing para el turismo) es de los más altos del mundo
“Te pagan muy bien en todos los trabajos, hasta de camarero, lo que te permite ahorrar, viajar y vivir bien”, cuenta Torres, que actualmente se encuentra haciendo un curso de emprendedores para montar su propio negocio.

La lista de atractivos es alta, sobre todo para los más aventureros. Pero ¿hasta qué punto puede convertirse en una realidad?. Marta Caparrós lo tuvo claro cuando a los 25 años lo dejó todo y decidió irse a trabajar a Australiaa haciendo un road trip de seis meses trabajando en granjas a cambio de alojamiento y a mejorar su inglés. Se estableció en Byron Bay, donde consiguió un contrato en una empresa de moda. Desde allí, empezó a asesorar en su tiempo libre a los españoles que querían emprender su misma aventura. En 2012, Caparrós creó la empresa AUssieYouTOO, que se ocupa de orientar y ayudar a todos aquellos españoles que quieren irse a estudiar a Australia y, de alguna forma, hacer esos sueños realidad. Y es que en ese país lo complicado son los visados. Y también decidirse por un curso, ya que hay miles. Y como todo está tan lejos, el asesoramiento siempre es bienvenido (y más si es gratis).

“Me lo pusieron todo fácil: me ayudaron a tramitar el visado y a encontrar el curso de inglés, me marcaron muy bien los tiempos y con su apoyo… te lanzas más”, cuenta Aleix de Castellar. Más y mejor. “Lo ves todo más factible y al final lo haces”, sentencia. En el caso de Aleix, se fue a Australia para mejorar su inglés, ganar dinero relativamente “fácil” y también disfrutar de una de sus mayores aficiones: el surf. Al final, se quedó medio año y asegura que encontró trabajo la primera semana. “Acabé de ayudante de cocina cobrando 30 dólares por hora”, explica.

Visados

Para irte a Australia necesitas un visado, sí, todo sueño tiene sus desafíos. Los más populares son el de trabajo y el de estudiante. La mayoría optan por el segundo, ya que el de trabajo es complicado de obtener, dado que es la propia empresa empleadora la que tiene que tramitarlo. “La mayoría de españoles viene con visado de estudiante apuntándose a un curso”, señala Caparrós. Con este visado puedes mejorar el idioma en las clases y también te da derecho a trabajar un máximo de 20 horas semanales en periodos de clase y 40 horas semanales en periodos vacacionales.. “Los salarios son muy buenos y con un nivel básico de inglés muchas personas encuentran trabajo en las primeras tres semanas”” añade Caparrós.

Los empleos suelen ser poco cualificados, pero los salarios son altos y te permiten “vivir bien”. AUssieYouTOO se ocupa de buscar los cursos de inglés, pero también cursos especializados en alguna materia (conocidos como VET), que sería un equivalente a formación profesional. “Esto te da acceso a empleo más cualificado, aunque sigues teniendo el límite de 20 horas semanales”, cuenta Caparrós

Una vez llegan a su ciudad escogida en Australia, la red de Aussie You Too cuenta con un equipo de colaboradores que te reciben y te orientan en lo básico que tienes que hacer para establecerte en tu nuevo destino: casa, tarjeta de móvil, ruta por el barrio para identificar los supermercados y cosas por el estilo. La media de edad de las personas que acuden a la red es de 26 años y las estancias suelen ser de entre medio año y un año.

La vida allí

“En Australia todo es bastante fácil, hay una vida social muy activa y muchas facilidades para los estudiantes”, cuenta Aleix. Todos coinciden en destacar que el nivel de vida en este país es espectacular, con una alta calidad en servicios públicos, instalaciones… “Se nota que invierten dinero”, advierte Aleix. Y en cuanto al carácter, los australianos tienden a ser “muy abiertos con los extranjeros”, explica Aleix. “Es una sociedad más joven, no hay discriminación y son más internacionales”, añade, si bien es un país bastante nuevo y con un gran porcentaje de inmigrantes.

Sin embargo, no todo es de color de rosa. Hay que estar preparado para trabajar de casi cualquier cosa, y eso no es algo que todo el mundo (especialmente alguien sobrecualificado) acepte fácilmente. Además, los alquileres en Australia son bastante caros. Según Pilar, que vive en Sídney, un alquiler medio-bajo cuesta unos 200 dólares por semana. Aun así, “te pagan bien en el trabajo, lo que te permite incluso ahorrar y viajar por el país”. Una de las cosas que más le gustan a Pilar de Australia es que hay pocos españoles, no como en Reino Unido. Los pocos que hay “tienden a hacer piña”, asegura. Pero lo aconsejable es “no compartir casa con hispanohablantes”, y además acudir a una escuela de inglés te asegura conocer a personas de muchas nacionalidades. “No es complicado conocer a australianos, pero cuando se ponen a hablar con su acento cerrado… ¡a veces lo difícil es entenderles!”, señala Pilar. Sí, el sueño australiano es posible, pero dadas las estrictas condiciones que pone el país, mejor hacerlo con un plan y con cabeza. Y ya la perderás allí.