Hay talento que se va al extranjero, sí. Y buena parte de ese, es talento deportivo. Y, efectivamente, bastante de ese es futbolístico. Conocemos grandes nombres que han decidido hacer carrera en otras ligas, o incluso alargarla y sumar experiencias diferentes: Raúl González en EEUU con el New York Cosmos y David Villa en el New York F.C.; en Reino Unido, César Azpilicueta, Cesc Fàbregas y Diego Costa en el Chelsea; Juan Mata y David De Gea en el Manchester United…

Al igual que no todos los médicos que se marchan dirigen hospitales, ni todos los periodistas son presentadores de la BBC, no todos los futbolistas que se van al extranjero son fuera de series. Más allá de los jugadores de primera línea, de los que conocemos nombre, apellido, pareja, palmarés y hasta su nivel del idioma local… hay emigrantes con balón bajo el brazo que son algo más anónimos y juegan en destinos y equipos atípicos.

¿Por qué los reciben con los brazos abiertos? Pues porque su talento se valora muchísimo en otros países: la formación y experiencia que adquirieron en España son de las mejores del mundo y muy valoradas en el extranjero, como explicó José Mari Bakero a 0034

Un clarísimo ejemplo es Xavier Pérez, que ha pasado por el Kitchee S.C. de Hong Kong, por el Perijap Jepara y el Pro Duta F.C. en Indonesia, y por el York Region Shooters de Canadá. Pero para entrar en la rueda tiene que haber una primera vez: “Llevaba dos años pensando en la idea de irme, pero cuesta dar el primer paso”. La situación es singular para cada jugador, por supuesto. Xavier explica la suya: “Ya estaba alcanzando mi techo aquí, quería probar algo diferente. Me llamaba la atención no saber qué esperar”. Y esa manera de ver las cosas y el espíritu viajero que ya tenía hicieron que sus experiencias fueran auténticas: “A veces pecamos de querer llevarlo todo a nuestro terreno. Pero yo siempre he intentado vivir la experiencia de la mano de la población local, conocerles. No tiene sentido vivir en otro país y continuar con el mismo tipo de vida que llevabas en casa”. Pérez explica como anécdota el hecho de que –por ejemplo- técnicos españoles quieran cambiar la dieta a los jugadores locales: “¡Ellos querían arroz y fritos, su cuerpo lo necesita igual que el mío necesita pasta!”. Este futbolista trotamundos tiene claro que el fútbol es lo que le ha permitido vivir estas experiencias sin perder dinero, que era su principal objetivo.

“Evidentemente a veces lo pasas mal y es un sacrificio. Si tienes un problema en casa no puedes estar allí, no tienes el apoyo familiar, no tienes en quién apoyarte… pero tienes que priorizar”, argumenta Xavi Pérez con seguridad. Y es que está acostumbrado a hablar sobre su experiencia como jugador en el extranjero puesto que muchos jugadores curiosos que tantean la posibilidad le han preguntado al respecto (“incluso estuve pensando en abrir un blog”). Así que resume con un mensaje al aire: “Depende del carácter, va con la persona. No tiene sentido irte si vas a sufrir”.

Como él, hay una lista interminable de jugadores… Iván Martínez ‘Pachu’ en Noruega; Marc Crossas está ahora con los Leones Negros en México, después de haber pasado por el Celtic de Glasgow, por Lyon, por Rusia… Por la recién inagurada liga india han pasado Joan Capdevila, Luis García Sanz, Borja Fernández, Jofre Mateu; el guardameta Roberto está en Grecia con el Olympiacos, Antonio Ayala en Kuwait, Luis García en Bélgica. Y el etcétera está lleno de talento y geografía.

Los técnicos también echan balones fuera

El primero que picó a Xavi para empezar su periplo fue el técnico Josep Gombau, quien se lo llevó a Hong Kong para triunfar y que, después de varios años allí, entrena en Australia al Adelaide United. Como ocurre con los jugadores, sabemos que en lo que respecta al cuerpo técnico Josep Guardiola está en el Bayern de Munich, pero… ¿cuántos entrenadores exportan el fútbol español sin que les pongamos cara?. Gombau ha ganado con el Adelaide el primer título de la historia del club, la copa nacional. Un entrenador, según él, puede progresar de tres maneras: empezando desde categorías inferiores e ir escalando (aunque es muy difícil subir), ir de segundo de alguien o yéndose al extranjero. Él eligió la última opción.

¿Cómo adaptó su forma de trabajar al equipo que se sentaba en su vestuario?. “No se trata de imponer a la fuerza mi sistema, pero si me han fichado es por eso”, argumenta Gombau. En Australia, por ejemplo, se juega un fútbol muy físico pero los jugadores “se acaban adaptando a la filosofía de tener la pelota desde el inicio del campo, de la creatividad, de atacar… trabajando todo va saliendo”

Y si Gombau no puede tirar del equipo él solo, algunos de los jugadores españoles que ha reclutado contagian al resto de la plantilla. Aunque ahora está relativamente normalizado el hecho de que los jugadores españoles emigren, unos años atrás no era así: “Me costó convencer a jugadores para que adquirieran compromiso con el proyecto que les proponía”.  ¿Pero el entrenador sigue un criterio estrictamente futbolístico para elegirlos?. Pues no. “He aprendido que cuando intentas que alguien se vaya contigo y tiene dudas, es mejor que no lo haga, que no venga. La experiencia me ha enseñado que quiero que venga la gente que quiere venir. Evidentemente me fijo en su calidad futbolística, pero también en la persona y su motivación”.

Pero las cosas han cambiado, y los entrenadores han pasado de tener que convencerlos de la oportunidad de emigrar… a todo lo contrario. El contexto en España ha dado un giro y, según Gombau, ahora que los clubes están sufriendo económicamente, [los técnicos que estamos en el extranjero] tenemos ofertas de representantes constantemente para enviar fuera a jugadores. Pero el técnico ya lo advierte: “La motivación no puede ser económica, tiene que haber algo de espíritu aventurero”. Gombau, que compartió vestuario con un traductor durante sus cinco años en Hong Kong para poder comunicarse con sus jugadores chinos (sobre todo los que se había criado en otras zonas chinas fuera de Hong Kong y que no sabían inglés), nombra algunos casos de futbolistas españoles que también se las ingeniaron en esa situación, como el de Fernando Recio, que pasó de un puesto semiprofesional en la tercera división española a la primera división de Hong Kong, liga en la que fue elegido mejor jugador. O Roberto ‘el chino’ Losada. O incluso Pablo Couñago, que después de jugar muchos años en España e Inglaterra, se fue a Vietnam, Hong Kong y ahora está en Finlandia.

La lista es también extensísima cuando hablamos de entrenadores en el extranjero… Beto Bianchi está en Jordania y antes en Indonesia; Bob Martínez es técnico del Everton en Inglaterra; Lopetegui en el Porto, Antonio López en la India; u otras tareas más allá del entrenamiento y los partidos: Àlex Isern organizando campus en EEUU,  y Miquel Lladó que está trabajando para implantar el fútbol como herramienta de integración en una zona desfavorecida de la India rural, de mano de la Fundación Vicente Ferrer.

Ellas

¿Y ellas? ¿Emigran las futbolistas? Dice Verónica Boquete que sí, desde Frankfurt y donde acaba de proclamarse la primera española en ganar la Champions League femenina. Ella se marchó por primera vez de España hacia EEUU, por “ambición deportiva, profesional y personal”. “Para ser una de las mejores tienes que entrenar con y contra las mejores”, razona la recién nominada por la BBC a mejor futbolista del año. Como ella, están Natalia Pablos y Vicky Losada (en el Arsenal), Laura del Río (en el Wahington Spirit), María Ruíz… y un largo etcétera de talento femenino.

Vero Boquete explica que si no se hubiera marchado estaría jugando en algún equipo de primera división en España y estudiando o trabajando a la vez. “Nunca hubiese llegado al nivel al que estoy ahora, ni jugado una final de Champions, ni ganado una liga sueca, ni optado al Balón de Oro… Tampoco hubiese conseguido el reconocimiento que tengo”, elucubra la jugadora

Pero desde luego pesó mucho en su decisión el crecimiento personal: “Es también un viaje de experiencias vitales que me permite conocer otros países, culturas, idiomas ideas…. Y hacer amigos que durarán para siempre”. Y este proceso de crecimiento acelerado, que se antoja tan positivo, ¿es recomendable para todos?. “Cuando surge la oportunidad de ir fuera a jugar, es cosa de cada uno, de tener claro lo que quiere. Se renuncia a muchas cosas”. ¿Su consejo?. “Siempre hay tiempo de volver, ¡así que no hay nada que perder por probarlo!”. Eso sí, Boquete aconseja no firmar por mucho tiempo por si la adaptación no va como se esperaba y marcarse objetivos al margen de los deportivos, como aprender el idioma local, visitar sitios, estudiar…. Cada vez son más las futbolistas que van fuera a jugar. “Tenemos jugadoras de mucho talento en España y otros países. Gracias a la Selección o a las que ya llevamos tiempo fuera, empiezan a fiarse de nuestra calidad y nos respetan.