1. David Cameron, el primero en abandonar el barco

Poco después de darse a conocer el resultado del ‘ referéndum, dando como ganador al ‘sí’ al Brexit, el primer ministro inglés, David Cameron anunció su dimisión por no haber logrado convencer a los británicos de querer permanecer en Europa. El jefe de gobierno, de quien nació la decisión de convocar la consulta sobre la permanencia de su país en la Unión Europea, informó de que dimitirá en octubre, cuando está previsto que se celebre el congreso de su partido. Después de la dimisión de Cameron, Nigel Farage y Boris Johnson son las otras dos figuras políticas que han dado un paso al lado tras el sí a abandonar la UE. Tanto Farage como Johnson habían sido dos de los abanderados en la defensa del ‘sí’ a irse.

2. Bruselas quiere hacer efectivo el “divorcio” cuanto antes 

Los líderes de los seis países fundadores de la Unión Europea se vieron el pasado fin de semana en Berlín, en una reunión de urgencia para empezar a tejer ya mismo las medidas tras el abandono del Reino Unido. Algunos dirigentes, como el líder de los liberales europeos, Guy Verhofstadt, expresó que el resultado del Brexit “no es un voto contra Europa, sino contra la Unión Europea de las últimas décadas”, por lo que ahora es necesaria una “reflexión seria para reformar y modernizar la UE”.

3. Voces en contra de la Comisión Europea

Aunque hay quienes abogan por ver la crisis de la UE como una oportunidad para reformarla profundamente y que la Unión salga así fortalecida -tal y como ha expresado el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz-, también hay quienes culpan a la Comisión y reclaman recuperar competencias como país. Robert Fico, primer ministro eslovaco, aconseja que sean los Estados los que asuman el timón del proyecto europeo, ignorando a la Comisión. Hay algunas voces que incluso reclaman la cabeza de Jean-Claude Juncker, actual presidente de la Comisión Europea.

4. La libra, en sus mínimos

La moneda británica ha sufrido un desplome incesante desde que Inglaterra decidió desvincularse de la Unión Europea. La caída se ha acelerado hoy y ha pulverizado sus mínimos de más de tres décadas en 1,279 dólares. La divisa británica también ahonda sus mínimos con el euro. En su caída alcanza los 86,2 peniques por euro, sus niveles más bajos en cerca de tres años, desde el mes de agosto de 2013. La incertidumbre sobre la evolución de la economía británica fuera de Europa es lo que lastra la cotización de la libra esterlina. La gestión de los líderes políticos británicos tampoco está ayudando a su moneda, con tories y laboristas inmersos en sendas batallas de poder.

5. Sin garantías para que los ciudadanos europeos puedan permanecer en Reino Unido

Ahora el Gobierno británico dice no poder garantizar que los ciudadanos europeos que vivan en suelo británico puedan permanecer allí una vez que Reino Unido haya abandonado de forma oficial la UE. James Brokenshire, secretario de estado de Interior, ha señalado que el gobierno sólo puede garantizarlo “por ahora” y que el estatus de estos ciudadanos en los próximos años tendrá que ser un asunto del próximo primer ministro. Brokenshire ha ido más allá y ha dicho que le parece “insensato” que el Gobierno garantice nada sin haber recibido un pacto recíproco por parte de los otros países europeos hacia los ciudadanos ingleses, pues de ello depende el estatus de los más de 1, 2 millones de británicos residentes en ellos.

6. ¿El inglés ya no será lengua oficial en Europa?

Oficialmente el inglés, el francés y el alemán son los tres idiomas que se utilizan para trabajar en las instituciones europeas. Tras el ‘sí’ al Brexit, muchas son las voces -sobre todo, francesas- que reclaman que el inglés deje de ser lengua oficial en este ámbito. “El inglés ya no puede ser el tercer idioma de trabajo en el Parlamento Europeo”, dijo Jean-Luc Mélenchon, eurodiputado y candidato de la izquierda al Elíseo.

7. Los estudiantes no se tocan (de momento)

El responsable de la cartera de Universidades del Gobierno británico, Jo Johnson, anunció que tanto los estudiantes pertenecientes a la UE que ya estén realizando algún curso, como los matriculados para comenzar en otoño estudios en Reino Unido, conservarán sus condiciones actuales de financiación educativa. El British Council envió un comunicado dejando claro que aquellos ciudadanos europeos que quieran estudiar en Reino Unido “pueden estar tranquilos”, porque en cualquier caso la salida de la UE no se producirá antes de dos años.

8. La deslocalización de organismos europeos en Londres

Londres acoge a varios organismos oficiales de la UE y la City es el corazón financiero de Europa. Con la salida de Reino Unido, varios países europeos han empezado ya la carrera por acoger sedes de organizaciones como la Agencia Europea de Medicamentos, que emplea a 890 funcionarios de la UE. Otra destacada es la Autoridad Bancaria Europea, con 160 trabajadores. Estos días ya se ha lanzado la pregunta: ¿Qué ocurrirá con los empleados que trabajan en estos organismos?

9. Emerge el racismo

Muchas son las voces y testimonios que hablan de un “racismo desatado” en Reino Unido, desde que el 23 de junio se dijo adiós a la UE y pese al cosmopolitismo y multiculturalidad de los que ha presumido su capital, Londres. “El dragón que estaba dormido ha salido de su cueva”, explica el corresponsal de La Vanguardia en Londres. Por su parte, el corresponsal de El Mundo en Reino Unido, que lleva 4 años en el país, publicó una carta explicando la tensión tras el referéndum, y en la que denunciaba que su hijo de 12 años había vuelto a casa con un ojo morado y esta amenaza: “¡Vuélvete a tu país, jodido inmigrante!”. El número de ataques racistas se ha multiplicado por cinco. “¿No habéis visto las noticias? ¡Volveos a vuestro país!”, dicen los xenófobos a quienes hablan inglés con acento. Jean-Marc Ayrault, ministro de Exteriores francés, advirtió el pasado fin de semana en Berlín: “Tenemos que dar un sentido nuevo a Europa, si no, el populismo nos invadirá”.

10. Millones de firmas por un segundo referéndum

El ‘sí’ a abandonar Europa ha ganado con un 52% de los votos, pero el otro 49% aún no se lo cree y no parece estar dispuesto a dejar su carnet europeo. El pasado fin de semana miles de ciudadanos británicos salieron a la calle para pedir una marcha atrás; o mejor dicho, una segunda cita. Aunque en teoría el resultado de un referéndum democrático debería ser aceptada, de inmediato ha emergido la voluntad, a través de una recogida de firmas por Internet que ya suma más de 3,5 millones de apoyos, de que se convoque otro referéndum.