Reino Unido, here we go. Ni el Big Ben, ni los castillos escoceses, ni la Premier League. Las causas de que el yukei se haya convertido en un destino estrella para la emigración española tras el estallido de la crisis (e incluso antes) hay que buscarlas en la proximidad geográfica, la intención de dominar el inglés de forma definitiva, las oportunidades del mercado laboral y el hecho de no necesitar visados ni permisos de trabajo. El país destaca dentro de la Unión Europea (UE) por las posibilidades que ofrece a los profesionales en busca de empleo, pero para tener éxito en el país británico es necesario ser paciente y saber esperar a que llegue el momento.

Como siempre sucede en el análisis de los movimientos migratorios, la caza de cifras rigurosas es una tarea altamente compleja y Reino Unido no es una excepción, pero ofrece datos mucho más precisos que en otros casos.

Según un estudio elaborado por el Instituto de Juventud, organismo que depende del Gobierno español, la cifra de jóvenes (entre 18 y 29 años de edad) emigrados a los cinco continentes entre 2009 y 2013 se estima en 218.000, de los cuales casi la mitad (105.000) lo hicieron al Reino Unido

Para poner en contexto la relevancia de ese destino preferencial entre quienes buscan futuro en el extranjero, el número estimado total de españoles que emigraron en ese periodo, sin tener en cuenta su edad ni el destino, se situaría en unos 341.000, de acuerdo con el citado informe, que advierte que estos resultados han de ser interpretados con cautela pues se basan en estimadores de eficiencia limitada. Sin embargo, la radiografía parece clara: Reino Unido se corona como destino clave.

Muchas de las personas que parten hacia Reino Unido lo hacen con el objetivo de mejorar su conocimiento de inglés y sus inicios son en empleos de escasa cualificación, indica la profesora de psicología social de la Universidad Complutense de Madrid, Cristina García Cuenca. Este análisis es compartido desde el terreno por algunos españoles que hace tiempo hicieron las maletas y se plantaron en la isla británica para empezar una vida nueva: “Llegué a este país sin trabajo. Mi idea era encontrar un trabajillo para poder pagar las facturas en esta ciudad tan cara y mientras tanto ir buscando un puesto cualificado”, relata Elena Díaz desde Londres, donde trabaja como editora en una compañía de seguimiento de medios de comunicación.

Su experiencia arranca hace ya cinco años y la valora de forma positiva. “La realidad ha sido mejor de lo que esperaba. Me ascendieron a jefa de departamento a los dos años de entrar en la empresa. Como contrapartida, cabe decir que el mercado laboral aquí, aunque ofrece oportunidades, también es increíblemente competitivo y una vez que has entrado en un sector determinado es difícil cambiar de registro”, agrega. En su opinión, la normativa laboral británica plantea ventajas claras como la flexibilidad, la opción de trabajar en casa y la ausencia de horas extra, pero también algunos inconvenientes como unas relaciones laborales más frías en las que apenas se habla con los compañeros, y menos prestaciones y ayudas al empleado. “En general, las ayudas sociales a desempleados son mucho peores que en España. En Londres no me podría permitir estar sin trabajar cobrando el subsidio de desempleo”, explica.

Para Díaz, el inglés y la condición de país integrante de la UE son “cruciales” para entender la posición que Reino Unido ocupa como destino predilecto de los emigrantes españoles. “No tener que solicitar visados y permisos de trabajo pone las cosas muy fáciles para quien decida salir de España sin trabajo. El idioma sin duda es otro factor fundamental”, añade Elena, quien considera que a pesar de la crisis “el mercado laboral británico está en un estado mucho más saludable que la mayor parte de Europa” y para muchos españoles se presenta como su primer destino en el extranjero.

Mientras, el periodista Borja Querol, añade a la lista de factores la experiencia positiva de quienes llevan tiempo el país.

“Creo que ahora más que nunca es el boca a boca y las experiencias que cuentan los conocidos lo que lleva a muchos a tomar la decisión. Muchas personas tienen familiares aquí y disponen de sitio para los más temidos primeros días o semanas”, asegura Querol, quien confía en que el país ofrece muchas oportunidades laborales y se encuentra empleo de forma bastante rápida, aunque matiza que “muchas veces no el deseado”
Tras haber pasado un año y medio con trabajos poco cualificados encontró un puesto en una multinacional de marketing y estudios de mercado y, pese a que ha tenido que trabajar muy duro, ahora es uno de los editores jefe de su departamento y ha sido ascendido tres veces en tres años. “Comparando España y Reino Unido creo que aquí es más fácil para un extranjero encontrar empleo ya que, por un lado, hay mucha oferta y, por otro, suelen buscar profesionales con idiomas. Además, tampoco exigen un nivel de inglés perfecto incluso para puestos más relevantes”, razona.

Tanto Díaz como Querol consideran que Reino Unido es un muy buen destino para los profesionales españoles, pero alertan de la necesidad de ajustar las expectativas porque nada se conseguirá sin esfuerzo.

“En líneas generales Reino Unido y Londres en particular son un buen destino para profesionales en busca de oportunidades laborales. Lo único que diría es que hay que venir con un plan, ahorros, capacidad de adaptación y aguante para tener ciertas garantías de éxito”, asevera Elena
Por su parte, Borja apunta la necesidad de ser realistas en los inicios y esforzarse para poder progresar. “Cuantas mayores expectativas se tengan al principio, mayor va a ser la frustración. La experiencia en otros países no se valora tanto como la que uno tiene en Reino Unido. Hay que venir preparado para volver a empezar y disfrutar del momento; si no, no vale la pena intentarlo”, concluye.

Cierto es que, si una de las razones por las que muchos se atreven a ir al Reino Unido es porque conocen a alguien allí, el hecho de que cada vez haya más expatriados españoles en las islas hará que esta predilección respecto al resto de destinos sólo haga que acentuarse.