El próximo 23 de junio, el Reino Unido celebrará un referéndum para preguntar a sus ciudadanos si desean permanecer o no dentro de la Unión Europea, a la cual pertenecen desde 1973. Aunque los últimos sondeos señalan que el “sí” a quedarse en la UE es mayoritario -un 52% a favor según las últimas encuestas-, la posibilidad de la salida de Reino Unido es una hipótesis que podría llegar a convertirse en realidad.

La pérdida de uno de los socios más fuertes de los 28 que conforman la Unión tendría enormes consecuencias políticas y económicas tanto para la UE como para el propio Reino Unido. Hemos preguntado directamente a la Comisión Europea, principal órgano de gestión y ejecución de las políticas comunitarias, pero sus dirigentes no quieren ni imaginar una posible escisión en la UE. “No nos gusta especular con situaciones hipotéticas”, señalan fuentes de la Comisión. “Creemos que Europa es más fuerte con Reino Unido y también que Reino Unido es más fuerte con Europa”, defienden desde este órgano.

En paralelo, muchos cargos políticos han expresado su preocupación por un posible abandono de un actor tan importante como Reino Unido, con un gran peso e influencia tanto en la economía como en la política de la UE. Una de las grandes incógnitas es el efecto que tendría un reajuste de las políticas tanto comerciales como de tránsito de personas, especialmente ahora que Europa afronta una crisis de refugiados que ha puesto en entredicho los propios valores de la UE. “Se habla tanto de la devaluación de la Libra como de consecuencias negativas para todos los que viven en Reino Unido”, apunta el abogado Juan Ignacio Navas, socio-director del bufete Navas i Cusí.

Ante tanta confusión, queremos arrojar algo de luz sobre la pregunta del millón: ¿cómo se verían afectados los más de 200.000 españoles que residen en territorio inglés? ¿ y los que estén pensando en trasladarse allí? Esa respuesta es inabarcable y vaga, pero te damos algunas pistas para que entiendas el clima que se respira y puedas analizar todo lo que vaya aconteciendo.

  1. INCERTIDUMBRE. Para empezar, en el caso de que Reino Unido decida abandonar la UE, un largo e incierto proceso de negociación empezaría, ya que se trataría del primer país en abandonar la Unión. El resultado del referéndum tendría pues un impacto real en la vida de los expatriados europeos que vivan en suelo inglés, pero el tamaño ni la forma de ese impacto aún no están claros, porque sería la primera vez que Europa se enfrenta a una situación así. No hay precedentes. “Se desvincularían del Tratado de Lisboa, por lo que daría manos libres a Reino Unido para hacer lo que quieran”, advierte Navas. De todos modos, hay que tener en cuenta que el Reino Unido no está ni en la Eurozona ni en el espacio Schengen.
  1. PRESTACIONES SOCIALES. La escisión daría vía libre a que las autoridades británicas pudiesen imponer sus propias normas con respecto a la movilidad de los europeos en suelo británico y a las condiciones de éstos. En este sentido, Andreia Ghimis, analista política del European Policy Centre de Bruselas (EPC), señala que “podemos esperar reglas más estrictas en relación al acceso de los europeos a las prestaciones sociales británicas”. Aun así, la experta advierte de que esto acabará igualmente sucediendo aunque Reino Unido permanezca en la UE: “Es parte de la renegociación final entre la UE e Inglaterra y seguramente acabará por afectar al principio de igualdad de trato entre nacionales del país y ciudadanos europeos”. Pero el Gobierno Británico, por su parte, tendrá interés en mantener los derechos de los ciudadanos ingleses que viven como expatriados o jubilados en otros países de la Unión Europea (unos 2,2 millones aproximadamente). Esto seguramente garantizaría una protección legal para los emigrantes europeos que vivan en suelo británico.
  1. LIBRE TRÁNSITO DE PERSONAS. ¿Pueden forzarnos a volver a España? La respuesta es no. Los ciudadanos europeos que estén residiendo de manera legal en Reino Unido no pueden ser forzados a volver a sus países de origen. Los que llevan más de 5 años viviendo en Inglaterra tienen el derecho a residencia permanente. En cambio, los que lleven menos de 5 años sí que están menos protegidos ante la legislación. “Puede que si tienes un contrato temporal y no te renuevan te puedan hacer volver a España”, explica Navas sobre este escenario hipotético. Aun así, no hay que olvidar que el impacto en la libre circulación no será tan radical debido a los intereses que mantienen ambas partes. Reino Unido seguirá teniendo interés en mantener su acceso al Mercado Único de la UE. “Esto le daría cierto margen a Europa cuando se trate de negociar sobre las reglas del libre tránsito de europeos en Reino Unido”, asume Ghimis.
  1. ACCESO AL MERCADO LABORAL BRITÁNICO. Lo que sí podría ocurrir es que Reino Unido imponga un régimen de permiso de trabajo para los europeos, ya que el lema “British jobs for British workers” es un concepto que los líderes británicos han defendido largamente y está cada vez más extendido entre la sociedad inglesa. ¿Las consecuencias de esto? Podría ser que el gobierno inglés decida pedir a los ciudadanos europeos un permiso de trabajo antes de viajar a Reino Unido e incorporarse a su mercado laboral. O como hace Australia, obligando a las empresas que quieren contratar a inmigrantes a demostrar que no hay ningún nacional cualificado ni disponible para ese puesto en concreto. Aun así, no hay que olvidar que lo más probable es que las autoridades europeas exigieran, en tal caso, lo mismo a los británicos que pretendan ir a trabajar al resto de países de Europa.