El 23 de junio de este año, Reino Unido acudió a las urnas para determinar si quería seguir formando parte de la Unión Europea o si dejaba el club comunitario. De los más de 33 millones de británicos que acudieron a las urnas, un 51,9% votó a favor del Brexit, iniciando así el polémico –y también pionero– proceso para decir adiós a la Europa de los 28.

Tras la dimisión del primer ministro David Cameron –propulsor del referendum, aunque él defendía la permanencia en la UE–, y tras unos meses de caos político y social en Reino Unido, la nueva ‘dama de hierro’, Theresa May, es la encargada de llevar a los ingleses por su nueva andadura. David Davis, profundamente antieuropeísta, es el hombre de May para el nuevo Ministerio de Salida de la UE. “Decidiremos sobre nuestras fronteras, nuestras leyes y el dinero de nuestros impositores”, explicó Davis hace unos días en un discurso en la cámara de los Comunes.

La campaña a favor del Brexit tenía una estrategia clara y el debate que predominó durante los últimos meses fue la inmigración. Dominic Raab, Ministro de Justicia a favor del Brexit, argumentaba que habría un beneficio claro si dejaban la UE: “Recuperaremos el control de nuestras fronteras, que incluye mucha más capacidad para decidir a quién podemos deportar”.

Ante tal panorama, pocos días después del referéndum, una periodista de Bloomberg afincada entre Londres y Berlín comentaba: “sé que no debería, pero siento que hay 17 millones de xenófobos caminando por las calles hoy”

 

¿Qué ocurre en Reino Unido?

El profesor titular de sociología en la Universidad de Worcester, Daniel Nehring, explica que en, Gran Bretaña, cada vez más elementos de la vida cotidiana se consideran en términos económicos, mientras que otros valores positivos como serían la educación o la multiculturalidad como fuente de solidaridad internacional son abandonados. Según Nehring, “el declive de valores cosmopolitas en Gran Bretaña da legitimidad a los actos xenofóbicos agresivos”.

El resultado del Brexit desencadenó en una serie de titulares destacando el aumento de xenofobia y racismo en el Reino Unido. El ‘Independent’ titulaba “Brexit: ola de crimen incentivado por el odio y abuso racial reportado tras el referéndum“, mientras que en ‘El País’ se leía: “El Brexit desata la rabia racista“. En los dos días posteriores al referéndum, se reportaron más de 100 incidentes de abuso racial o crimen incentivado por el odio. Desde una alumna musulmana a la que un grupo de jóvenes acordonó y dijo “get out, we voted leave” (“vete de aquí, hemos votado fuera”) hasta impedir el acceso al metro a un grupo de europeos del Este exclamando “go back to your country” (“volved a vuestro país”).

 

Testigos del desencuentro

María Ibáñez se despertó el 24 de junio ante la sorpresa del Brexit. Como muchos españoles, trabaja en la City y su reacción fue preocuparse por su situación laboral, su permanencia en el Reino Unido y el futuro de la economía en el país. Según explica, no pensó que tuviese que preocuparse por nada más hasta que, hablando con su hermana, ésta le alertó de que se estaban dando muchos casos de xenofobia a raíz del resultado. “Me sorprendió y he estado al tanto desde entonces pero, por suerte, no he presenciado ningún ataque”, explica María.

Pero aunque la City pueda ser un refugio, no toda la ciudad de Londres, por multicultural y cosmopolita que sea, lo es. Caminando por la calle, vio a un grupo de tres chicas que hablaban español. Pasaban por delante de un supermercado justo cuando un chico salía de éste. Él frenó en seco y mientras ellas seguían caminando exclamó: “¿no vais a decir gracias?”. Sin alarmarse, ellas siguieron caminando y el chico continuó dirigiéndose hacia ellas enfurecido y en tono provocador, hasta que añadió cinco palabras que hicieron que se girasen: “go back to your country”.

A las afueras de Londres, la salida del Reino Unido de la UE se ha visto con buenos ojos, ya que muchos en esas zonas votaron a favor del Brexit. Elena Sánchez trabaja en una multinacional a las afueras de la capital. Es gestora de una planta química y dirige todas las operaciones de ésta.

Durante los meses previos al Brexit, sus operarios le hacían bromas sobre el referéndum y su permanencia en el Reino Unido. Según explica, el día posterior al referéndum, pasaron de “quizás te tendrás que ir con el Brexit” a decirle en tono jocoso que ya podía volver a España

 

Un discurso político extremista

El profesor Nehring explica que el auge de la xenofobia en el Reino Unido se refleja, en primer lugar, en la ola de ataques, tanto físicos como verbales, a inmigrantes y personas que no parecen ser de origen blanco británico. Pero, por otro lado, el discurso político dominante después del referéndum también se hace eco de la intolerancia hacia los europeos en el país. “El gobierno se ha negado a garantizar la permanencia a largo plazo de ciudadanos europeos que ya vivan en Gran Bretaña, en un aparente intento de utilizarlos para lograr acuerdos favorables en sus negociaciones con la Unión Europea”, argumenta el profesor.

El pasado 31 de agosto, durante la reunión especial que convocó la nueva primera ministra Theresa May con su gabinete en Chequers, la ‘premier’ recalcó que las negociaciones del Brexit limitarían la inmigración aunque esto signifique la renuncia al mercado único

En los últimos años, la agenda política ha encendido el foco sobre la inmigración y lo ha hecho de manera hostil. Esta actitud se ve reflejada en el sistema de visados, cada vez más costoso, complicado y restrictivo para estudiantes extranjeros. Por otro lado, en 2012 el gobierno del Reino Unido introdujo una política de inmigración restrictiva que establece que aquellos ciudadanos británicos que buscan vivir con una pareja extranjera en el país deben tener un nivel de ingresos mínimo de 18.600 libras al año.

 

El bombo que se le da en los medios

Los medios de comunicación se han hecho eco de estas políticas hostiles pero también han incentivado que el público británico perciba la inmigración como uno de los problemas nacionales principales. Este sentimiento se ha fomentado a lo largo de los años en la prensa británica a través de artículos y reportajes abiertamente xenofóbicos y a veces incluso racistas.

Daniel Nehring explica que “es importante hablar de la xenofobia como un problema cultural nacional y no como una tendencia de ciertos sectores de la sociedad”. Existen muchos estereotipos en la sociedad británica que identifican a la inmigración con la delincuencia y la pobreza. Estos estereotipos cada vez más arraigados en la sociedad crean una visión negativa de la inmigración que excluye a aquellos inmigrantes que contribuyen de manera significativa a la cultura, la economía y la sociedad del país. Por ello, el profesor titular de sociología defiende que “es importante reintroducir valores cosmopolitas y una defensa fuerte del multiculturalismo en el discurso nacional”.

Tras el Brexit, los medios recogieron la ola de ataques xenofóbicos y racistas pero, al poco tiempo, estas denuncias en la prensa han ido menguando. Ahora, la agenda mediática vuelve a estar volcada en la política, que incluye las drásticas medidas que el nuevo Gobierno quiere implementar para limitar la inmigración en el país.