1. Si quedas a una hora sé puntual, por el amor de dios, porque si no el otro te estará esperando y luego vendrán los reproches: “Había avisado de que iba más tarde a la cena para hablar contigo y ahora llegas media hora tarde… pues ahora me tengo que ir”. Una alternativa es que avises al otro cuando estés disponible: si coincidís perfecto, y si no, otra vez será.

2. Una cosa es naturalidad y otra, llevar bata. NO. Si las videollamadas con tu interlocutor son sólo esporádicas va a parecer que efectivamente te pasas el día en bata, porque -ajá, ¡matemática computacional!- la única vez que te vio al otro lado de la pantalla, llevabas bata. Si tu interlocutor es habitual será porque lo tienes en alta estima, así que no lo condenes a presenciar tu rutina súper exótica de delantal y rulos. No tiene por qué saber todo.

3. Ojo a los mensajes no verbales que mandas. Véanse ojeras, desorden de la estancia, estado de ánimo cortavenas. A veces la diferencia horaria es un enemigo que juega en nuestra contra y afila ese dardo que quiere clavarse en la compansión ajena, pero tenemos que luchar para combatir nuestra aflicción y caos interiores o exteriores. Un contraluz ineludible puede ser una buena excusa para no revelar nuestra cara-el-espejo-del-alma. Y si no hay manera de engañar al prójimo sobre nuestro ánimo, siempre tenemos la opción de aplazar la videollamada a un día en que estemos de subidón y evitemos que nos envíe por correo certificado una cajita de antidepresivos (o de jamón envasado, que viene a ser lo mismo).

4. La buena conexión a internet no depende de ti, ya, pero si estás en el típico momento con cortes de luz o en el que internet va lento, intenta frenar la hecatombe a tiempo. Córtalo en seco y pronuncia las palabras mágicas (“mejor en otro momento”) si no quieres que la desesperación se apode… de la conv…ón. ¡Ahor…! No, ya no…

5. Es recomendable (aunque idílico, reconozcámoslo) no desengancharse mucho de nuestro interlocutor e ir manteniendo el contacto con frecuencia mediante otras vías como chats, para que evites aquello de tener que poner al día a alguien y no saber por dónde empezar ni hasta cuándo remontarte. Eso sí, hay que decir que recapitular es una buena forma de resumir y ver con perspectiva lo que te ha pasado en los últimos meses. Skypes para ordenar tu mundo interior.

6. El manual del fair play de Skype dice… “o todos con la cámara o ninguno”. No nos va el juego sucio ni el entrar por detrás.

7. Si se trata de alguien que no domina el entorno internetil (abuelos, padres, tíos, vecinos de los abuelos…), mándales un tutorial o si son prácticamente analfabetos informáticos, mírate tú el tutorial de control remoto para poder usar su ordenador e instalar al prójimo el programa, el audio, el micro y toda la parafernalia.