La economía chilena ya no crece a los niveles a los que lo hacía hace tres años, cuando su PIB escalaba un 4% anual. Pero una tasa de paro que no llega al 7%, estabilidad política y el hecho de ser uno de los países donde hay más seguridad en Latinoamérica son algunos motivos que lo convierten en un destino cada vez más atractivo para los españoles que quieren ir a trabajar a un país hispanohablante. De hecho, su capital, Santiago de Chile, está considerada una de las mejores ciudades en América Latina para hacer negocios y es también uno de los destinos favoritos de los españoles. Actualmente, el Consulado General de España en Chile cuenta con 62.864 españoles inscritos como residentes (a junio de 2015), aunque solo el 17% de éstos son nacidos en España y aunque la inscripción en el censo no es obligatoria. “La emigración a Chile es muy variada y plural porque también lo son las necesidades de los que llegan”, señala Juan Carlos Sánchez Alonso, cónsul de España en Chile. “Ha habido un movimiento sustancial de españoles en los últimos años debido a la crisis económica, pero no ha sido un movimiento tan masivo como en oleadas anteriores”, añade el diplomático.

“Yo me vine a Chile porque sabía que profesionalmente tendría más oportunidades que en España”, cuenta Álvaro García, que trabaja en una agencia de publicidad en Santiago. Él es uno de los muchos españoles que emigró a Chile sin trabajo. “Yo me fui con mi currículo, un año de experiencia de prácticas en Barcelona y algunos contactos de amigos que tenía en Santiago”, comenta el joven. “Llegó un momento en el que veía que mi visado de turista se acababa y no había conseguido nada, así que decidí imprimir un buen número de currículos e ir directamente a las agencias, tocando puertas y presentándome”. Finalmente y “a base de mucho insistir”, consiguió una oportunidad en la agencia de publicidad en la que trabaja actualmente.

El cónsul de España en Chile asegura que la economía de este país está en transformación y el país “necesita más infraestructuras en todos los ámbitos”, por lo que allí hay oportunidades para los profesionales españoles. “Chile es un país muy abierto que acoge muy bien a los extranjeros y España puede ofrecer una buena base de personal cualificado”, añade

Llegar a Chile en la situación de Álvaro y encontrar un trabajo no es tan fácil. De hecho, muchos profesionales españoles llegan a este país con un contrato laboral previamente pactado desde España. “Cuando uno viene con amparo empresarial es todo mucho menos complicado”, explica el cónsul, incluso por el engorroso tema de reconocimiento y convalidación de los títulos académicos. En este aspecto, Sánchez Alonso reconoce que hay algunas carreras donde los españoles están teniendo problemas para homologar su título o para poder inscribirse en determinados colegios profesionales en Chile.

La transferencia de España a Chile dentro de la propia empresa suele ser una opción que presenta menos complicaciones a la hora de conseguir el visado y de regularizar la situación. Este es el caso de Marina Tarragó y de Nuria Muguruza. Ambas llegaron a Santiago de Chile a través de la multinacional en la que trabajaban en España. Sobre el proceso de adaptación a la vida en el país andino, coinciden en que ha sido bastante fácil. “Santiago ofrece a los españoles una similitud cultural que hace que el cambio sea menos drástico. Creo que aquí es más sencillo adaptarse que en otros países”, cuenta Nuria. Marina, por su parte, destaca que se encontró con una dificultad que le sorprendió enormemente: el uso del español de los chilenos. “El español chileno de algunas personas dista mucho de nuestro castellano y reconozco que al principio fue un reto, sobre todo porque no me esperaba para nada el tener algún tipo de barrera por el idioma”, explica.

Los contras que hay que saber

Pese al optimismo, hay que ser realistas, ya que la situación del mercado laboral chileno ya no es la misma situación de euforia que hace unos años. Ahora la tasa de crecimiento es del 1% ó 2% y el país “no ha alcanzado las expectativas que tenía previstas”, advierte el cónsul. La situación se dibuja más complicada debido a la caída de las exportaciones.

Además, aunque hay excepciones, la gente no suele ir a la ligera a Chile porque es un país donde el coste de la vida es caro. “En España estamos acostumbrados a tener ciertas comodidades básicas”, explica el funcionario español. “Aquí, para cubrir esas necesidades, el coste es mayor”, añade. Por ejemplo, para tener una vivienda o una educación parecida a la de España, el desembolso es más alto. Lo mismo ocurre con algunos productos. De esto da fe Nuria: “Me ha costado mucho adaptarme a los precios de las cosas básicas. La mayoría de los productos son más caros que en España y me sigo horrorizando con los precios de las verduras y la compra del día a día”, añade.

Pero Chile sigue siendo un país de oportunidades donde el paro es muy bajo y donde hay poca economía sumergida. “En este aspecto el gobierno chileno es muy estricto y no suelen haber muchas personas trabajando de manera ilegal o sin papeles”, explica Sánchez Alonso. “No conozco a ningún español sin trabajo”, asegura Nuria, por su parte. “Aquí todos mis amigos españoles tienen entrevistas, contacto con empresas… hay mucho más movimiento que en España”. Las expectativas de crecimiento de las carreras profesionales también parecen ser mayores que en España. “Todos los españoles que conozco tienen trabajos mucho mejores que los que tenían en España y Chile es una escalera muy útil en su carrera”, asegura Marina. “La colonia española es enorme y muy útil ya que, aunque conozcas poco a la persona, todos nos ayudamos mucho, especialmente a nivel laboral”, admite.