Cuando vas a trabajar a un país miembro de la UE, como ciudadano europeo, tienes más facilidades de desplazamiento laboral que alguien que no forme parte de los 28. Aun así, ten en cuenta que la libre circulación de trabajadores no exime a los emigrados de tener que realizar algunos trámites legales para que la situación en el país de destino sea regular. “Dentro de la UE debería ser más sencillo desplazarse, pero hay varios trámites a cumplir”, explica el abogado Ángel Givaja Sanz, del bufete Garrigues.

Para empezar, hay que diferenciar a las personas que ya van al país de destino con trabajo y cotizando en España (a ellos se les considera “desplazados”), de las personas que van a buscar empleo in situ y seguramente cotizarán en el país de acogida. “Lo que tienen en común todos es que deben inscribirse al ayuntamiento de la nueva ciudad y registrarse en la Embajada de España una vez allí”, cuenta Givaja, aunque matiza que para desplazamientos a corto plazo “estos trámites no son obligatorios”.

Cuando se trata de estancias breves en el extranjero, muchas veces las dudas surgen entorno a la afiliación a la Seguridad Social.

¿Hay que seguir cotizando en la española o en la del país de destino?. Según datos de la UE, tanto si eres autónomo como si no, como desplazado puedes ir a trabajar a otro país de la UE durante un corto periodo de tiempo (hasta dos años) y seguir cubierto por la Seguridad Social de tu país
En estos casos de estancias cortas, no necesitas permiso de trabajo y hay que seguir pagando la cotización en España. Pero ten cuidado, porque antes de irse todos los trabajadores desplazados tienen que contar con el Certificado o Formulario A1, que te librará de cotizar en la Seguridad Social del país de destino. Una vez pasados los dos años, como trabajador desplazado puedes pedir una prórroga para seguir cotizando en España, pero lo recomendable es “darse de alta en la Seguridad Social del país de acogida, en especial si piensas quedarte”, asegura Givaja.

En el caso de los trabajadores por cuenta propia, o autónomos, todo este proceso “debería ser fácil, pero la realidad es que para ellos no es tan sencillo”, explica Givaja. “Hay grandes diferencias en las prestaciones de servicio entre los países de la UE”
En este sentido, algunos autónomos pueden verse obligados a obtener el reconocimiento de sus cualificaciones profesionales en el país de destino. “El derecho comunitario asegura este reconocimiento”, explica la portavoz de mercado interior e industria de la Comisión Europea, Lucía Caudet.  “Existen centros de asistencia en todos los estados miembros para ayudar a los profesionales en este aspecto”, asegura Caudet.

En el caso de Tatiana Admetlla, una joven catalana que presta sus servicios como autónoma a una consultora en Bruselas (Bélgica), fueron sus propios amigos expatriados españoles los que le recomendaron darse de alta en la Seguridad Social española y no la belga. “Me dijeron que, a corto plazo, es mucho más recomendable darte de alta en España”, cuenta Tatiana. Aún así, algunos de sus  compañeros de trabajo están afiliados a la Seguridad Social en Bélgica y no en su país de origen: “son italianos y griegos y, al parecer, les sale más a cuenta pagar sus impuestos en Bélgica”, señala.

Hay que ir con cuidado a la hora de regularizar la situación fiscal e informarse bien, ya que los países de la UE “tienen convenios de doble imposición y hay mecanismos de transmisión de declaraciones”, cuenta Givaja. Por lo tanto, si rindes fiscalmente en dos países de la UE,  “lo normal es que te detecten”.

Otro documento que es importante conseguir antes de irte a trabajar a otro país de la UE es la famosa Tarjeta Sanitaria Europea, que se obitene solicitándola en la Seguridad Social. Hay que tener en cuenta que esta tarjeta sólo puede utilizarse para estancias temporales en el extranjero, ya que demuestra que el titular está al corriente del pago de la Seguridad Social en su país de origen. “Esta bien para cuestiones temporales y puntuales”, dice Givaja, pero si te vas a quedar a vivir definitivamente en el extranjero hay que inscribirse en la Seguridad Social del país. La Tarjeta Santiaria Europea te da el derecho, si recibes atención médica, a que los gastos te sean reintegrados por una mutua extranjera.

Al final, lo más aconsejable, según el abogado, es que antes de irte te informes a través de alguien que ya haya vivido esta experiencia para que no te dejes ningún papel en España. Pero ten claro, que una vez allí, tendrás que “lidiar con algunos roces con la administración del país”, añade.

 

Recapitulando, antes de dejar España, asegúrate de que te llevas, cómo mínimo:

–       DNI o Pasaporte en regla. Vigila con la fecha de caducidad.

–       Tarjeta Sanitaria Europea. Importante para estancias cortas en el extranjero.

Si vas como trabajador desplazado, ya seas o no autónomo, acuérdate de llevar contigo:

–       Certificado A1 para trabajadores desplazados.

–       Infórmate sobre si te hace falta algún documento específico que se requiera en el país que has escogido como destino.

Una vez allí recuerda que para estancias largas es recomendable hacer:

–       Inscripción en la Embajada de España

–       Inscripción en el padrón del ayuntamiento de la ciudad de destino