Aquí van algunas de las razones por las que enseñar el castellano en otros países es una de las mejores opciones para los que les gusta viajar y descubrir nuevas culturas, sin dejar de lado su carrera profesional.

1. Mayor reconocimiento, tanto de estatus como de dinero

En España, el trabajo como profesor de lengua española a extranjeros se limita bastante a academias, en las que dedicas muchas horas, son inestables y cobras poco por ello. En el extranjero, en cambio, tienes más opciones: puedes trabajar en academias en las que tu salario será más elevado, pero también en escuelas y universidades, con el prestigio y el extra de dinero que eso suele conllevar. Trabajar en centros de alto nivel te genera un mayor reconocimiento y autosatisfacción, además de que sientes que su trabajo está más valorado. Y es que, en algunos países, el trabajo de profesor está mucho más reconocido que en España.

2. Viajar

Ser profesor de español tiene mucha demanda fuera de España, sobre todo en zonas donde se está poniendo cada vez más de moda el castellano, como Asia o Estados Unidos. Con este trabajo, uno puede coger el mapa y decidir su próximo destino, ya que siempre se pueden encontrar alumnos que quieran aprender el tercer idioma más hablado del mundo. Es una profesión idónea para los nómadas, aquellos que les gusta vivir en diferentes lugares y no les gusta apegarse demasiado a una misma ciudad. Aún así, no hay que olvidar que no basta con ser nómada y abierto a conocer nuevas culturas, también hay que tener vocación y formación para enseñar el propio idioma y adaptarse a la cultura a la que se da clase.

3. Ver tu idioma y cultura a través de otros ojos

Enseñar español como lengua extranjera es una experiencia muy enriquecedora, ya que te permite observar tu propia lengua desde una mirada completamente fresca y distinta. No paras de aprender de sus alumnos, y, como profesor, te puedes fijar en detalles de tu propia lengua o cultura que nunca antes te habías planteado. Claro, ¿cómo interpreta la cultura española un japonés o un norteamericano? Seguramente las respuestas son muy distintas y sorprendentes. Es importante que como docente tengas siempre la mente abierta y no creas que lo sabes todo y que tus estudiantes no saben nada, porque su mirada es muy valiosa y te aportará muchísimo.

4. Más oportunidades laborales

Algunos profesores e incluso personas con otro tipo de formación se sacan el ELE -máster para poder enseñar español en el extranjero- y de esta manera amplían considerablemente sus oportunidades para encontrar empleo, ya que el mercado de trabajo pasa a ser cualquier punto del globo terráqueo, así que el espectro se amplía considerablemente. A pesar de las buenas oportunidades laborales, hay dos aspectos muy importantes que el potencial profesor debe tener en cuenta: 1) le tiene que gustar enseñar y 2) tiene que formarse para ello, no vale ser nativo de una lengua para enseñarla.

5. Mejorar tu currículum

Las experiencias trabajando en el extranjero siempre van a sumar, tanto a nivel personal como profesional en nuestro currículum. Haber dado el salto a otro país suele tener connotaciones de carácter emprendedor, valentía, capacidad de adaptación, apertura mental… y tantas otras cualidades. Y, sobre todo para quien quiera dedicarse a enseñar español como lengua extranjera, una experiencia así es especialmente útil (si no imprescindible). Enseñar español fuera exige forzosamente que seas una persona con capacidad de integración a una nueva cultura, pues vas a tener que enseñar tu lengua teniendo siempre en cuenta la cultura del estudiante.

6. Conocer otras culturas sin dejar de lado tu trabajo

Alguien podría decir que eso también se puede hacer desde una academia de español en España, porque tus alumnos son de distintas partes del mundo. Sin embargo, la cultura hay que vivirla. Estando fuera es como realmente se palpan y se conocen mejor otras culturas y maneras de pensar. Y en una clase, puedes aprender tú también muchísimas cosas de la cultura local, comunicándote con tus estudiantes y en tu entorno de trabajo.

7. Menos competencia

Aunque quizás tú te mueres de ganas de trabajar en todos los rincones del mundo siendo profesor de español y quieres conocer y fundirte con muchas culturas, no todo el mundo piensa como tú. Muchas personas son más amantes de su hogar y su estabilidad y lo último que quieren es ser nómadas. Por ello, seguramente en el extranjero hay menos competencia en el sector de la enseñanza del español. No todo el mundo quiere irse, y además no todo el mundo está capacitado para hacerlo. Hay gente con mucha experiencia y un gran CV que, por su forma de ser o por su mentalidad, no sería un buen profesor de español en el extranjero. Esto da cierta ventaja a los que sí, y a los que acaban de empezar y no tienen tanta experiencia docente.

8. Poder seguir a tu pareja por el mundo

Imagínate que tu novi@ tiene un trabajo que le obliga a cambiar cada pocos años de lugar de residencia. Y que sabes que no quieres separarte por nada dele mundo. Una buena solución es ser profesor de español, si te acompañan las ganas, la vocación y la formación adecuada, claro. Por lo tanto, aviso para navegantes: lo más importante, antes de tomar la decisión, es tener claro que te gusta enseñar tu idioma.