Tiene 32 años, es madrileño y lleva casi cinco años viviendo en Chile. El próximo día 10 será un día importante para él porque comprobará cuánta aprobación tiene su candidatura entre la comunidad española del país andino, para liderar el Consejo de Residentes Españoles (CRE) de Santiago.

 

Alberto Alonso lidera la lista independiente “Recuperemos el CRE””, el órgano consultivo del que disponen todas las oficinas consulares españolas del mundo. Este septiembre, la mayoría de los consulados españoles de América Latina –y del mundo– celebran sus elecciones a los consejos de residentes españoles (CRE), un órgano asesor de estas instituciones en las cuestiones de interés para la comunidad española de residentes en su demarcación.

 

Los CREs son órganos consultivos de las oficinas consulares, entendiendo por tales tanto los Consulados Generales propiamente dichos como las secciones consulares de las Embajadas. Desarrollan sus actividades en materia de derechos civiles y laborales, acción educativa, social y cultural a favor de los españoles que integran dicha comunidad y su participación política en España. Colombia, Argentina, Venezuela, Guatemala, Bolivia, Cuba, Perú, Nicaragua, México, Uruguay, Panamá, Brasil, Costa-Rica, Chile y República Dominicana, son algunos de los países que elegirán este mes a sus nuevos consejeros.

 

¿Cuál es la función concreta del CRE?

R: Es un órgano poco conocido que crea un espacio participativo para los residentes españoles que están en el extranjero. A pesar de que no puede legislar ni tiene atribuciones para tomar decisiones importantes, puede influir en el Consulado. Su labor es conectar las preocupaciones de los españoles residentes en el país extranjero  con el Consulado y posicionar en su agenda determinados temas relevantes para la comunidad española local, en este caso de Chile.

¿En lo más práctico, para qué puede serle útil a un español emigrado?

R: Cuando un CRE funciona bien, sobre todo es importante en el momento de llegada a un país, para tener una referencia en temas de conseguir el visado, un trabajo, homologar títulos y, en definitiva, armar una vida nueva. El consulado tiene el deber de facilitar la vida y el asentamiento de los españoles que llegan a Chile, son atribuciones de carácter legal. Pero si tenemos un CRE activo, que fiscalice, que sea una imagen de lo que pasa en la calle (a nivel de residentes españoles), que pueda identificar bien los problemas que tienen y que sepa comunicarlos bien al consulado… podría funcionar mucho mejor. Pero en los últimos años, el CRE en Chile prácticamente no ha funcionado, nadie lo conoce, ni sabe que existe.

Este mes hay elecciones en todos los CREs del mundo. ¿Cómo funciona el sistema de elección y qué implicaciones tiene su resultado?

R: Fruto de las dinámicas de la política española, lo normal hasta ahora ha sido que se presenten únicamente dos listas para el Consejo: una vinculada al Partido Popular (PP) y otra al Partido Socialista (PSOE). Con lo cual, tenemos un reflejo en los CREs de lo que ha sido la política española desde la transición hasta 2012. Ha habido consejos que han funcionado mejor y otros peor, en su ámbito de conducción de los problemas y fiscalización de su resolución. Por ejemplo, el caso del consulado de Nueva York tenemos constancia de que ha funcionado muy bien en los últimos cuatro años. Pero la verdad es que la mayoría de ellos siempre han estado participados por estos dos partidos, aunque de manera indirecta, porque las listas que presentan candidatura al CRE no pueden tener adscripción política.

¿Tu candidatura se acerca a algún grupo político?

R: Para estas próximas elecciones nos hemos hermanado con CREs de otros países que tienen propuestas parecidas a la que tenemos aquí: participación ciudadana, independientes, no vinculado a un partido político concreto, con apertura y muchas ganas de tomar las instituciones, no desde los partidos tradicionales sino desde iniciativas ciudadanas.

¿Consideras que la ola migratoria que ha salido de España en los últimos 6 ó 7 años producto de la crisis está relacionada con esta nueva mirada e implicación hacia las instituciones españolas en el exterior?

R: Los CRES están fuera de España. ¿Quién vive en el exterior mayoritariamente? Un montón de gente joven a la que se le dijo durante toda su vida que si estudiaba le iba a ir todo bien. Y resulta que después de veinte y tantos años esforzándote, tienes más de un 50% de paro juvenil y es prácticamente imposible encontrar un empleo. Y si lo encuentras, trabajas muchas horas por cuatro duros o enlazas contratos precarios. Eso no es ningún plan de vida factible. Entonces muchas de estas personas con inquietudes profesionales decidieron que España era el último lugar donde se podía hacer algo. Cuando uno se va así de su país, generalmente, sale cabreado. En el fondo, las candidaturas independientes en el exterior representan esas ganas de cambiar las cosas en política.

 ¿Cuáles son las propuestas de “Recuperemos el CRE”?

R: A nivel de macropolítica, nos gustaría opinar e incidir en un par de propuestas que tienen que ver con modificaciones a la legislación española. La primera y más importante es el tema del voto rogado, que ha provocado que no sea factible un derecho fundamental que tienen todos los españoles, que es el derecho a voto, por todas las trabas burocráticas que genera este mecanismo. También queremos asegurar la sanidad tanto si vives dentro como fuera de España, porque creemos que el derecho a la salud tiene que ser universal. Cuando vives en Chile y ves que el acceso a la salud no es para todos, empiezas a valorar el sistema sanitario que nosotros teníamos y que no podemos utilizar como residentes en el extranjero.

¿Y a nivel más local?

R: Queremos proponer al Consulado migrar a las redes sociales toda la atención a los residentes españoles, no en una web obsoleta y desactualizada, como está ahora. Las redes son mucho más cómodas y versátiles para los residentes. También que las lenguas oficiales españolas que no se hablan aquí (catalán, vasco y gallego) tengan protección, porque hay muchos inmigrantes españoles que tienen hijos y que éstos no hablan sus lenguas en los colegios ni en la calle. Las lenguas son un patrimonio cultural que hay que cuidar no sólo dentro de España. Por eso, al margen de que exista un Casal Català o la Casa Vasca que ofrezcan cursos, proponemos que sea desde la Embajada o el Consulado desde donde se faciliten clases para estas familias.