Mientras hablamos por Skype, Alex acaricia a su perro Özil, que descansa en su regazo. Dice que siempre había querido vivir en Nueva York (“¡Como mucha gente…! Las películas y las series han hecho mucho daño”). Hace cinco años dejó su trabajo como abogado en Madrid para ir a estudiar un máster a su ciudad soñada, donde luego se quedó trabajando. Es uno de los impulsores de Dos Millones de Votos, plataforma con la que pretende visibilizar la problemática del voto desde el extranjero, y que nació a partir de su implicación en Marea Granate. En ella ha volcado su compromiso social y su conocimiento en derecho y relaciones internacionales. Ojalá no tuviera que estarlo, pero está en campaña: “Hasta el 21 de noviembre, se puede ir al consulado a solicitar el voto” para las elecciones del 20 de diciembre.

 

¿Cuántas veces has votado por correo?

R: Si no recuerdo mal, habrán sido tres veces.

¿Has tenido problemas?

R: La verdad es que yo he tenido suerte (aunque también me he preocupado) y he mandado el voto siempre que ha habido elecciones. Pero la última vez, en las autonómicas y municipales, me informaron mal en el consulado y me dio mucha rabia.

¿Qué ocurrió en este caso?

R: Éramos un compañero y yo y los dos estábamos registrados como residentes temporales en el ERTA. Había pasado menos de un año desde la inscripción, con lo cual seguía vigente. Pero cuando fuimos a solicitar el voto nos dijeron que nos teníamos que inscribir como permanentes, lo cual no era correcto y además eso hubiera conllevado no poder participar en las municipales. Tuvimos que discutir con los funcionarios, nos hicieron pasar con el canciller porque la persona de la ventanilla no estaba de acuerdo con lo que le estábamos diciendo. Y no tenía razón, nos estaba dando una información equivocada. Nosotros íbamos informados, insistimos en nuestra manera de entender la ley y plantamos cara. Pero claro, si va alguien un poco más desinformado…

¿Siempre ha sido tan enrevesado?

R: Sí, ha sido igual de complicado desde 2011, con la reforma de la ley que establece el procedimiento de solicitud del voto (lo que se conoce como el voto rogado). Tú antes recibías las papeletas en tu casa directamente, ahora sin embargo tienes que ir al consulado, inscribirte en uno de los dos registros que hay (como temporal o permanente) y, además, solicitar el voto. Desde la plataforma Dos Millones de Votos, nos quejamos de obstáculos innecesarios que se están poniendo en el voto. El caso más flagrante es el de que te obliguen a ir al consulado en persona cuando ya estás inscrito, y lo único que tienes que hacer es ir a subsanar un error en tu domicilio. Si vives en Vancouver (Canadá), tu consulado más cercano está en Toronto -creo-, y eso son miles de kilómetros de distancia.

Y eso ha hecho que mucha gente no pueda votar…

R: Debido a la desinformación que hay, a los plazos tan cortos que establecen y a las trabas burocráticas (mucha gente vive lejos de un consulado)… ha habido un desplome en la participación de los españoles en el extranjero: si antes de la reforma andaba sobre el 32%, inmediatamente después bajó a menos de un 5%.

¿Depende mucho del cónsul y del consulado que el proceso sea un poco más amable o todos funcionan de forma idéntica?

R: En cierta manera sí depende del consulado y de la persona que te toque. Obviamente hay una ley que es para todos y unos obstáculos que están ahí (y hasta que no se reforme la ley, van a continuar). Ahora bien, la interpretación de la ley puede facilitar el voto u obstaculizarlo.

¿Cómo pueden obstaculizarlo?

R: Nos han llegado diferentes casos: gente que te comenta que en su consulado afortunadamente están concienciados con el problema y poniendo facilidades; y luego otros consulados que es que parece que te quieren poner mas obstáculos de los que ya hay. Por ejemplo, en un consulado en Colombia están pidiendo partidas de nacimiento para inscribirse… lo cual es absurdo. Otro caso ridículo es el de un chico en Perú que tenía que enviar a España su voto rogado por fax, y no había manera de encontrar un fax en esa ciudad, mientras que el que tenían en el consulado no se lo dejaban utilizar.

En caso de que hayas podido votar, ¿cómo sabes que tu voto ha llegado y que la carta que envías por correo con tu papeleta la han recibido y contabilizado?

R: Es una de las 11 medidas que hemos planteadeo: la confirmación de que se ha contabilizado tu voto.

Más allá de una reforma amplia de la ley electoral, ¿qué medidas inminentes se podrían tomar para que mejore algo en las próximas elecciones?

R: Si hubiera voluntad política y compromiso con el derecho a voto de los residentes en el exterior, a día de hoy ya se pueden tomar medidas para el 20 de diciembre.  Entre ellas, cosas tan sencillas como dedicar un fax en los consulados para que lleguen [a España] las notificaciones de la gente. También ampliar los horarios, porque la mayoría de los consulados cierran a las 14h y sólo hay una semana para que casi 2 millones de personas comprueben que están inscritas correctamente en el censo de permanentes (CERA).

¿Ha mejorado algo el Gobierno ante las quejas del colectivo de residentes en el extranjero?

R: He notado que esta vez -por primera vez- el Ministerio de Exteriores está haciendo una campaña informativa en redes sociales etc., lo cual me alegra. Creo que ha sido por las demandas y presión de Marea Granate y otros grupos de la sociedad civil que se han dado cuenta de que tienen que espabilar.

¿Otros países lo hacen mejor o es igualmente difícil?

R: Hay un caso interesante en Francia. Allí tienen un sistema que es el de la delegación del voto. Si tú estas fuera, y técnicamente puede ser un poco complicado votar, puedes delegar tu voto a alguien que este en el país. Luego, en otros países existe la circunscripción exterior, para que se visualice más la comunidad de residentes en el extranjero y sus problemas, y en España eso podría estar bien porque al fin y al cabo es una comunidad mas grande que la de muchas provincias en España. Creo que una futura reforma tiene que ser en profundidad y contar con la sociedad civil; nosotros no ponemos en la mesa ninguna reforma de ley concreta. Pero lo que  ha ocurrido desde 2011 es un desastre y hay que reformarlo.