La ciudad que más cine respira del planeta, Los Angeles (EEUU),  le recuerda al rincón mediterráneo que le vio nacer, Barcelona, porque ambas se sitúan enclavadas entre el mar y la montaña. A Carlos Marques-Marcet, flamante ganador del Goya a la mejor dirección novel por “10.000 km”, le gusta contar historias. Mientras trabaja en su próximo guión, recibe galardones y reconocimientos por haber retratado el amor a distancia en tiempos de Skype con la precisión y frescura de quien comprende la complejidad del alma humana y conoce esa situación. Se mueve de bar en bar en busca de una conexión que permita desarrollar con éxito la videoentrevista. Entre el trasiego de los camareros, retazos de conversaciones ajenas y los sollozos de un bebé (unas condiciones paradójicas para la grabación, tratándose de un cineasta), reconoce con una naturalidad que desarma que muchas veces herimos a quienes más queremos.

 

Uno de los principales logros de la película “10.000 km” es que permite entrar en la vida de los personajes y convivir con ellos. Es muy fácil empatizar con los protagonistas, no parece que se trate de una película de tan natural que es. ¿Es un mérito del guión, del trabajo de los actores…?

R: Yo creo que es una combinación de todos los elementos. Evidentemente hay un guión con unos arcos muy determinados para los personajes, que te ayudan a sentirte identificado en ciertos momentos o te distancian en otros. Se trata de intentar un equilibrio en el que no haya buenos ni malos, sino que es la situación la que resulta compleja y los personajes reaccionan a ella -no siempre de la mejor manera- siguiendo la idea de que al final hieres a la gente que más quieres con la mejor de las intenciones. Es inevitable a veces herir a la gente que quieres.
También hay un trabajo muy profundo con los actores para crear una pareja que realmente parezca que llevan siete años juntos. Había que intentar crear esos siete años de historia. Tuvimos la suerte de que se diera esa química entre ellos.

¿Te planteaste contar esta historia de relaciones a distancia porque crees que cada vez más gente vivirá unas circunstancias parecidas?

R: Quieras o no el mensaje lo estás dando. No se trataba de hacer una película militante pero sí hay una reflexión sobre este mundo en el que vivimos, donde fabricas las cosas en China para traerlas aquí o las fabricas aquí para llevarlas a otro lugar del mundo (…) y me pregunto dónde queda la gente en este capitalismo global. Me interesaba abordar cómo afecta a un nivel micro esta movilidad.

(Sin mediar pregunta, Carlos Marques-Marcet se lanza a hacer una reflexión valiente sobre las dificultades a las que se enfrentan cada día personas de todo el mundo debido a las leyes migratorias)

 

R: Estar en EEUU ha hecho que me dé cuenta de lo crueles que pueden llegar a ser las fronteras y de lo mal que nos tratamos los unos a los otros cuando no somos de ese país. Cuando estás fuera y especialmente si no te encuentras en la Unión Europea y tienes que pasar todo ese proceso de visados, te solidarizas mucho más.
En EEUU lo ves bien claro. La cantidad de inmigrantes sin papeles que hay, pero luego pagan sus impuestos. Es rocambolesco, estás como ilegal pero pagas impuestos. En el fondo sirve para dividir entre una clase social que goza de cierta seguridad y el trabajador de menor nivel que no tiene ningún tipo de derecho.

¿Vives del cine o tienes alguna otra ocupación que te permita ganar dinero?

R:  Trabajo como montador desde que acabé el máster en dirección cinematográfica en la Universidad de California (UCLA). Como “10.000 km” ha ido bien me ha permitido estar un tiempo escribiendo, pero en mi día a día soy montador freelance.
Este pasado verano, por ejemplo, estuve escribiendo un nuevo guión y montando la película de una amiga, una directora de cine independiente estadounidense. Trabajaba como 14 horas, pero va por épocas. A veces me pego estas matadas de trabajar en las que no veo a nadie y luego me tomo una semana de vacaciones en la que cojo el coche y me voy a acampar al desierto.

No tienes una rutina definida, cada día es distinto

R: Es lo bueno de esta profesión. Lo bueno y lo malo, hay gente que se desespera porque nunca sabes si a final de mes vas a tener dinero en la cuenta del banco. Te ha de gustar este tipo de vida.

Este nuevo guión en el que estás trabajando ¿tiene alguna relación con la película anterior?

R: Es una historia nueva, que no tiene nada que ver con la anterior, pero estoy escribiendo para David y Natalia (los actores protagonistas de “10.000 km”), pero con personajes completamente distintos. Luego nunca se sabe, pero está escrito para ellos y veremos qué sale.

(Y con una mezcla de miedo a levantar demasiadas expectativas o de que finalmente el proyecto no llegue a ver nunca la luz, Marques-Marcet evita dar más detalles. Sonríe y se despide dando las gracias. Es entrañable la prudencia y la discreción que tiene durante la videollamada, precisamente él).