Se dedica a dibujar para videojuegos, hace parkour en un gimnasio al lado de su piso y va caminando al trabajo. Cristina lo explica radiante desde Vancouver (Canadá), donde vive desde hace siete meses. Su anterior destino, Londres, le pareció mucho más duro. Y no sólo por ser caro; la calidad de vida y el bienestar no se consiguen (sólo) con dinero. No habría emigrado si hubiera podido desarrollarse en Barcelona, pero está contenta de haberlo hecho porque ha crecido; ni más ni menos que otros que no viven fuera, pero de una forma de la que se siente orgullosa.

 

¿Cómo explicamos a qué te dedicas?

R: Soy concept artist para videojuegos.

¿?

R: Me dedico a diseñar los personajes, fondos… En Londres estuve trabajando en una empresa que trabaja para otras más grandes de videojuegos. Nos contrataban porque necesitaban a especialistas. Hicimos diferentes proyectos por ejemplo con Army of two y Battlefield Hardline, que se estrenó hace poquísimo.

¿Y en Canadá?

R: En Canadá estoy haciendo lo mismo. Trabajo en una empresa que hace videojuegos indie para tabletas y móviles, y se dedica a desarrollar videojuegos muy intuitivos y sencillos, pero en los que el arte es lo atractivo. Aquí, en Vancouver, hay muchísimas empresas de este campo y de este estilo: alternativas y pequeñas. En los departamentos de concept art suele haber pocas personas y, por lo tanto, muy pocas plazas. La ventaja es que soy muy versátil; me tengo que adaptar a los diferentes estilos y en equipos tan reducidos se requieren perfiles así: que sepan hacer de todo y que diseñen personajes tanto estilo Disney como manga…

Personalmente, ¿qué estilo te gusta más?

R: A mí me tira el estilo cartoon, ni el hiperrealismo ni los dibujos demasiado simples me gustan mucho. Mis cosas las hago estilo el videojuego World of Warcraft. En los proyectos en los que trabajo, me adapto al estilo de mi director artísitico.

¿Se tiene que ser joven para dedicarse a los videojuegos?

R: No, se ha de ser bueno y trabajar mucho. Es una profesión que lleva muchos años haciéndose pero ahora está al alcance de más gente, por eso supongo que hay más gente joven.

¿Tú no la tuviste tan al alcance?

R: Cuando yo empecé quería dedicarme al mundo del cómic porque era lo único que había en Barcelona. Yo no tenía absolutamente ni idea de lo que era un concept artist. Pero con los años fui viendo que aparecían muchas nuevas plataformas en internet, blogs… ¡y caí en la cuenta de que los videojuegos también necesitan dibujantes!

¿Y cómo diste el salto a los videojuegos?

R: Yo estudié en mi casa… he sido autodidacta. He progresado con la experiencia, no en una escuela. En Barcelona había cosas de videojuegos pero no al nivel de Londres; al salir fuera te das cuenta de que en otros países hay más posibilidades. Un compañero de trabajo sueco me contaba que había estudiado sobre videojuegos en una universidad pública… ¡y yo alucinaba!. Él había estudiado cómo diseñar un personaje, cómo narrar, la historia de los videojuegos… y yo me quedaba de piedra. Por suerte ahora hay muchas escuelas online con profesores muy buenos e incluso se empiezan a hacer cosas en España.

¿Qué te hizo cambiar de Londres a Vancouver?

R: Mi novio, Pep, que es animador, trabajaba en Londres para Framestore, con los que hizo los efectos visuales de la película Gravity (y que ganaron un Oscar por ello). Después le llamaron de para trabajar con Sony en Vancouver y vinimos los dos.

¿Te fue fácil mudarte?

R: En Canadá, el tema de visados es muy fácil para la pareja que va como acompañante, más que en otros países. Como pareja puedo trabajar y de hecho tengo más libertad que él, porque mi visado es abierto y puedo cambiar de trabajo, mientras que él tiene un visado que sólo le permite trabajar con Sony (la empresa que lo ha traído). En EEUU, por ejemplo, la pareja llega sólo para ser acompañante y no puede trabajar.

Estando de perlas como estáis, ¿os planteáis volver?

R: A nosotros nos encantaría volver. Da pena porque yo soy muy de Barcelona y mi novio es muy de Mallorca, y realmente las echamos mucho de menos… Pero cuando pensamos en volver, aunque sabemos que estaríamos muy bien, ¿qué hay allí profesionalmente? Podríamos encontrar trabajo, pero sobre todo para Pep supondría bajar un escalón profesionalmente. Pero eso no quita que sea difícil encontrar tu lugar fuera. En Londres no lo encontramos, no nos gustaba nada la ciudad, la verdad. Por un lado es muy grande, hicimos muy buenos amigos. Pero… no era una ciudad para nosotros. El clima nos mataba, es carísimo y la gente es un poco distante.

Se te ve entusiasmada, la verdad…

R: En Vancouver hay muchísimas oportunidades, los sueldos son altos… la vida es mucho más fácil. Aunque el clima es similar al de Londres, Vancouver es mucho más agradable para vivir, es chiquitita, rodeada de naturaleza, con playa… es totalmente diferente. ¡Voy andando al trabajo!. Es muy parecida a Barcelona. Y me siento más a gusto. Ha sido un cambio drástico de vida, nuestra calidad de vida ha aumentado mucho, vivimos en uno de estos edificios gigantes. En el centro de la ciudad, planta 10ª, con vistas. Casi todos nuestros amigos viven así, en realidad es muy fácil. Siempre lo decimos: si este sitio estuviera mas cerca, ¡nos quedábamos sin duda!. También es cierto que nuestras profesiones se pagan bien. Para la gente que viene aquí a buscarse la vida… es más duro.

¿Siempre te has visto viviendo en el extranjero?

R: La verdad es que si no hubiera sido por necesidad, no creo que me habría ido del país; soy súper fan de Barcelona. Pero ahora recomiendo a todo el mundo que se vaya fuera por lo menos unos meses de su vida. Es una experiencia que te hace crecer.

¿Has crecido mas rápido por vivir fuera?

R: Creo que he crecido de una manera diferente. Cuando vuelvo a Barcelona con mis amigos me doy cuenta de que no todos ellos han vivido lo mismo: yo me he ido por otro camino, he tenido experiencias diferentes y he cambiado. No significa que ellos hayan crecido menos que yo, simplemente lo hemos hecho de formas distintas.

¿Cómo vivirías si volvieras a Barcelona?

R: Me tomaría la ciudad como si fuera de otro lado. He aprendido que hay tanto que hacer… Cuando estás ahí no lo aprecias y siempre haces lo mismo. Al estar fuera haces tantas cosas diferentes que yo creo que, si volviera, redescubriría la  ciudad.