Decidieron ir a conocer a otros “enfermos como ellos”. Aficionados al baloncesto y entrenadores, han pasado seis meses dando la vuelta al mundo, pero en concreto al mundo del básquet. Les entrevistamos en su última parada y una de las más importantes, Serbia, con la típica música a tope en el estadio del Estrella Roja  medio vacío, poco antes de que presencien un partido de Euroliga.

 

¿Dónde estáis y por qué?

R: Estamos en Belgrado (Serbia). Belgrado era uno de los lugares a los que teníamos más ganas de ir en este viaje porque aquí el baloncesto es especialmente importante. Históricamente muchos jugadores y entrenadores serbios han pasado por España. Aquí hemos conocido Jordi Sampietro que precisamente se dedica a llevar a jugadores y entrenadores españoles a Serbia para que vean cómo se trabaja.

¿Dónde habéis estado y con qué propósito?

R: Hemos viajado desde el pasado octubre hasta este marzo. Teníamos varios objetivos en esta vuelta al mundo. El primero era entrevistar a entrenadores y jugadores españoles que trabajan en diferentes partes del mundo, y eso condicionó bastante nuestro itinerario. También queríamos visitar lugares donde el baloncesto fuera importante; y, por último, visitar proyectos solidarios relacionados con el baloncesto, aunque no hubiese españoles implicados. Hemos ido compartiendo la información en nuestra web Basket World Tour.

Y cuando llegáis a una ciudad… ¿qué?

R: Si en el sitio que visitamos hay algún español, tratamos de contactar con él, pasar unos días juntos y entrevistarle, no únicamente para conocer su vinculación al baloncesto sino también para saber cómo es su vida en el extranjero. También hemos visitado algunos sitios donde no había ningún español [del mundo del básquet], pero sí gente con alguna conexión con el baloncesto español.

¿Cuál ha sido vuestro modus operandi para acceder a ellos?

R: Al final… los dos somos periodistas vinculados al mundo del baloncesto, entre todos nos conocemos  (también por nuestra faceta como entrenadores), siempre acabamos dando con una persona que conoce a tal jugador o a tal entrenador…

En el caso de jugadores muy conocidos, como los que están en la NBA como Pau Gasol, Marc Gasol, José Manuel Calderón… la verdad es que las facilidades que dan en la NBA para poder acreditarse [como periodistas] para ir a un partido y sobre todo para entrevistarles después son incluso mayores que en Europa. Después de cualquier partido puedes acceder al vestuario, hablar con ellos, porque para los jugadores forma parte de su trabajo hablar con los periodistas.

(Más o menos anónimos o conocidos, han publicado entrevistas tan interesantes como ésta, sobre el único español en el cuerpo técnico de un equipo de la NBA, Jordi Fernández, y el más joven entrenador de la D-League, la liga menor de la NBA).

 

Después de tantas entrevistas, ¿podéis deducir en general por qué viven fuera?

R: La mayoría de ellos se han ido porque busca una oportunidad que no se la han dado en España, y normalmente son gente con intereses en conocer otras culturas y personas, sin miedo.

¿Y cómo se encuentran?

R: Los que llevan ya un tiempo fuera empiezan a echar de menos la calidad de vida [de España]. Los que no se han ido fuera con familia, o amigos, se les notaba más añorados y decían que visitas como la nuestra les dan la vida porque podían hablar con alguien que culturalmente les resulta familiar; sobre todo los que están muy lejos y no pueden volver a menudo. Aún así, y pese a que algunos iban con prejuicios culturales y profesionales, acaban sintiéndose muy contentos.

¿Un ejemplo de esta fuga de profesionales del baloncesto?

R: El seleccionador femenino es español, Lucas Mondelo, al que visitamos en China. Hoy [el día de la entrevista] ha ganado su tercera liga en China, lleva tres temporadas en el país junto con otro entrenador español, el asistente César Rupérez. El caso de Mondelo, subcampeón del mundo con España y que se ha tenido que ir a Asia porque la situación está mejor allí.

¿Es posible el básquet en cualquier parte?

R: Hemos estado en países donde el baloncesto no lo llevan en la sangre pero ha sido una parte muy interesante del viaje. China y Japón nos parecieron los sitios donde se nota que les queda más lejano culturalmente. Cuando alguien piensa en baloncesto nadie piensa en Asia. Nos ha sorprendido porque, con ciertas peculiaridades y adaptándote al contexto, empiezan a estar muy valorados.

Y en zonas en vías de desarrollo, ¿ayuda?

R: La parte incial del viaje se preveía en África, queríamos visitar proyectos solidarios relacionados con el deporte. Pero tuvimos que cambiar la ruta por el brote de ébola. Esa parte no pudimos hacerla, pero en Montevideo (Uruguay) visitamos un proyecto muy interesante organizado por el Defensor Sporting, un club de baloncesto, sobre todo muy interesante porque involucran a mujeres, cosa que a nosotros nos puede parecer normal pero allá no lo es; y en México estuvimos con los Huracanes de Tampico, una de las ciudades más peligrosas, conociendo su proyecto de integración.

¿Por qué este viaje?

R: Lo que queríamos era vivir nuevas experiencias y viajar. Los dos teníamos esas inquietud, los dos somos unos enfermos del baloncesto y se convirtió en la excusa para salir y hacer un paréntesis de seis meses en nuestras vidas. El baloncesto nos ha ayudado a marcar la ruta. Pensábamos que era el momento y que nos lo podíamos permitir ahora. Hemos descubierto cómo vive la gente el básquet fuera de España. No nos arrepentimos nada.