Empezó con el grupo Marea y… luego vinieron otros como (cojan aire) Quique González, Manel, Duncan Dhu, Rosendo, Love of Lesbian, Sidonie, Los Secretos, Amaral, Pereza, Vetusta Morla, La Oreja de Van Gogh, Lori Meyers, Supersubmarina, Hamlet, Despistaos, La Pegatina, Celtas Cortos, Efecto Pasillo, Mishima, M Clan, Rosendo, La Habitación Roja, Iván Ferreiro, Izal… Todos han tocado en Londres de su mano. Fran es el fundador de Rock Sin Subtítulos, una promotora que desde hace casi siete años organiza eventos de música española en la capital inglesa (de momento). Ha montado conciertos y fiestas en salas para 200 personas pero también para 4.000 y ha normalizado el hecho de que los grupos españoles contemplen una parada londinense en sus giras. Envidia a otras comunidades de extranjeros en Inglaterra que colaboran más entre ellas y asegura que sus noches permiten olvidar la añoranza de casa.

 

¿Por qué los españoles que vivimos fuera necesitamos cultura y ocio de nuestro país?

R: Cuando estás fuera de casa es cuando tiendes a echar de menos esas cosas. Londres es cara, difícil, tiene un tiempo fatal y muchos pueden pasarlo mal… Es por la morriña. Intentamos que la gente que venga se sienta segura, se divierta y que pueda verse rodeada de su ambiente.Transportamos a la gente durante una noche de vuelta a casa. Y quizá, gracias a nosotros, se puedan evadir un rato y ser felices, relacionarse y hablar en su idioma. Es bonito y nos sentimos orgullosos.

¿Qué organizáis?

R: Conciertos y, después de cada concierto, una fiesta: la ‘Mega Spanish Party’, hecha por y para españoles. En esas fiestas sólo se pone música española, de todos los estilos y épocas. Desde Los Secretos a Alaska y la gente… ¡se vuelve loca!. Funcionan incluso mejor que los conciertos. Hacemos una cada mes y siempre la llenamos. Se da la paradoja que mientras estás en tu propio país, intentas incluso evitar este tipo de cosas.

¿Hay mucho gueto? ¿Hay quienes sólo se lo pasan bien rodeados del ambiente que conocen?

R: La palabra gueto no me gusta. Yo más bien diría hacer piña, como lo hace cualquier otra nacionalidad de las muchísimas que hay en Londres.

¿No se hace piña?

R: No tendemos a apoyarnos unos a otros, es un sálvese quien pueda y cada uno va por su lado. En cambio los polacos, portugueses, italianos, franceses… se ayudan mucho más entre ellos. Es cierto que muchos otros países tienen apoyos y patrocinios de instituciones públicas.

¿Cómo empezó todo?

R: Al principio empezamos un amigo y yo. Era algo muy amateur: cuestión de echarle más pasión y corazón que profesionalidad y experiencia. Yo antes había estado trabajando en hostelería, sobre todo en bares y discotecas. Así que tenía experiencia en ocio nocturno pero no en música en vivo, aunque soy un melómano. Durante el tiempo que viví en Londres me di cuenta de que no había actividades culturales y de ocio dirigidas a nuestra comunidad [españoles en Londres]. Para entonces, aunque no había tanta crisis, ya éramos muchísimos pero no había nada específico. Sólo había propuestas muy folclóricas como el flamenco. Al ser un asistente asiduo a conciertos, echaba de menos ir a un local y escuchar a grupos cercanos a mí y en mi idioma.

¿Es sostenible económicamente vuestra promotora?

R: Ahora tenemos un equipo de 10 personas, la mayoría autónomos porque no tenemos capacidad de contratación. Después de siete años hemos conseguido, al menos, ser sostenibles. Nosotros empezamos por amor al arte y hemos conseguido darle una continuidad, sin ningún apoyo ni patrocinio.

¿Cómo os disteis a conocer en vuestros inicios?

R: Marketing de guerrilla… Hicimos de todo. Imprimíamos fotocopias con carteles que diseñábamos como podíamos, íbamos a varias zonas de Londres donde sabíamos que se movían muchos españoles, repartíamos publicidad, intentábamos hacer ruido en redes sociales y medios online… Yo me acuerdo de ir vestido de hombre-cartel en Camden, haciendo el ridículo…

¿Cuál fue vuestra primera contratación?

R: En noviembre de 2008, el grupo Marea. A mí me gusta el rock, contacté con Marea y les mandé un email aunque pensaba que pasarían de mí. Pero para mi sorpresa contestaron y se mostraron encantados con la idea de venir a tocar a Londres. En esa época no tenía ni idea de organizar un concierto, me tiré a  la piscina. Entré  trabajar en una sala de conciertos pequeña y se me ocurrió montar algo para nosotros. Me costó mucho pero convencí a los directores de la sala y al grupo también. Pensaba “¿en qué me estoy metiendo?”. Al final fue un éxito, se vendieron todas las entradas y vino gente de todas partes de Inglaterra. Siempre estaré agradecido a Marea porque si no me hubieran contestado a aquel email quizá no habría pasado nada de lo que ha pasado desde entonces. Volvieron a venir en 2012.

¿Cómo elegís a los grupos?

R: Antes eran más grupos de rock, pero me di cuenta de que si quería darle una continuidad no tenía que dedicarme sólo a lo que me gustaba personalmente sino a lo que el público estaba demandando. Y ahora a veces los contactamos nosotros y otras lo hacen ellos.

¿Crees que van en parte por solidaridad, para apoyar de alguna manera a los que viven fuera?

R: Sí, el trato y las condiciones que reciben los grupos en Londres no es el mismo que reciben en España. Contamos con su predisposición, les apetece. Además, para los grupos es muy atractivo porque no todo el mundo tiene la posibilidad de tocar en Londres. La visita de un grupo español a Londres, que es la capital del mundo de la música, era impensable hace ocho años. En ese aspecto, hemos sido pioneros. En lo que llevamos de año han pasado cinco grupos de primer nivel y, el año pasado, 14.

Hay muchos españoles también en otras ciudades, ¿tenéis pensado ir más allá de Londres?

R: Sí. Nuestra idea es expandir nuestro radio de acción: Ofrecer a los grupos no sólo tocar en Londres (algo que hemos conseguido que se normalice), sino ir un paso más allá y añadir un par de fechas más en Reino Unido y otras ciudades europeas. Una mini-gira europea. Después de muchos años… Londres ya lo hemos conquistado. Funciona y va rodando. Berlín, por ejemplo, es una ciudad en la que hay muchos españoles, hay un gran público potencial. También en Dublín y en otras ciudades de Inglaterra. La idea es empezar poco a poco en nuevos sitios e ir creciendo.

¿Tiene sentido seguir creciendo?

R: Estamos haciendo algo que contribuye a expandir nuestra cultura, forma de ser e identidad fuera de nuestras fronteras, y hacemos de puente para que nuestros artistas se den a conocer.