Llegó sin saber inglés, trabajando como limpiadora y canguro. Ahora habla el idioma a la perfección y trabaja asesorando a extranjeros que quieren ir a Australia a estudiar y trabajar. Evidentemente piensa que es un país “increíble” pero (sí, también hay peros) advierte que puede ser duro y que hay que hacer las cosas a su manera. Y además es caro, así que aunque todo el mundo haya pensado en dejarlo todo e irse a Australia, hay que hacerlo con bastantes ahorros. Según Marta, es un país que acoge bien a los inmigrantes pese a las barreras que pone, está confiando mucho en la educación internacional como motor económico y si vives ahí lo más probable es que tengas unos vecinos muy respetuosos y felices.

 

Llegaste a Australia en…

R: En 2009. Tenía 25 años. Trabajaba en Barcelona en marketing y comunicación con algunos clientes internacionales y la verdad es que cuando tenía alguna reunión o tenía que escribir algún email en inglés me daba mucha vergüenza porque no podía comunicarme bien. Veía que no podía seguir creciendo si no hablaba el inglés.

Y te fuiste.

R: Sabía que la única forma de aprender el inglés era yéndome fuera. Ya había estado en Londres, y a mí lo de la lluvia no me acabó de gustar y, además, todo el mundo hablaba castellano (vivía con españoles, trabajaba con españoles…), así que no aprendí nada. Se lo expliqué a una amiga y ella me dijo: si te vas a Australia , yo me apunto. Y la verdad es que no se me había ocurrido… pero dije: “vale”.

¿Con qué plan ibas?

R: Empecé a buscar en foros y blogs y vi que había la posibilidad de hacer wwoofing, este movimiento en el que tu trabajas en granjas orgánicas 4 horas al día y a cambio te dan comida y alojamiento; un trueque. Y lo hice: me fui de ruta por las granjas. Como no había un intercambio de dinero (porque era un truque) no necesitaba un visado de trabajo. Mi intención al acabar los tres meses de turista era volver a Barcelona pero…

¿Qué pasó?

R: ¡Pues que me he liado… porque llevo aquí ya seis años!. Cuando estaba a mitad de camino de mi ruta paré en una granja cerca de Byron Bay y me enamoré del sitio. Seguí con mi plan, pero cuando me tocaba volver a España volví antes a Byron Bay a probar suerte.

¡Y la tuviste!

R: Me puse a trabajar limpiando en casa de una familia. Poco a poco me ofrecieron más horas y empecé a trabajar también en la casa del vecino. Y al cabo de tres meses estaba limpiando toda la calle: todas las casas de todo el vecindario… ¡en el que hoy vivo!. Y luego, además, empecé a cuidar a los niños. Yo tenía todas las llaves, me hacía mi horario… y a mí me encantaba. He sido la persona mas feliz del mundo limpiando y pudiendo vivir en Australia. Y como para trabajar necesitaba un visado y para eso necesitaba estar matriculada en un curso, empecé a buscar escuelas de inglés.

Y ahora resulta que tienes hasta permiso de residencia.

R: Empecé limpiando, luego como canguro, y después a a mi familia australiana (como les llamo) les hice un análisis del marketing  de su marca… y me contrataron. Una cadena de mucha suerte. Tienes que conseguir que la gente que te está contratando tenga ganas de esponsorizarte [para hacerte los papeles]. Tienes que pensar que es un engorro para ellos. Y tienes que tener claro que quieres quedarte trabajando ahí porque son mínimo dos años y hasta cuatro.

¿Pero ahora trabajas en AUssieYouTOO?

R: Sí. Todo empezó porque, como me aburría un poco, monté un grupo en Facebook de Españoles en Byron Bay para hacer quedadas, consultar dudas etc. Fue entonces cuando vi que había una carencia: había gente que me escribía desde todos lados diciéndome que querían ir a Australia y me preguntaban cómo lo había hecho. Formalmente AUssieYouTOO empezó en 2012: damos ese asesoramiento gratuito, pero trabajamos como agentes y cobramos una comisión de las escuelas de idiomas.

¡Y fue bien!

R: La verdad es que ha sido un impacto. Yo veía que había gente interesada, pero no me esperaba tanto, fue increíble. Tanto por la cantidad de gente que viene como por la gente interesada que nos pregunta (aunque a lo mejor luego no se lo puedan permitir).

¿Por qué todo el mundo quiere ir a Australia?

R: Australia es muy bonito, Australia es increíble… pero no todo es tan fácil. La realidad es que mucha gente no puede venir por problemas de dinero, principalmente. El gobierno de Australia lo ha hecho muy bien: es el que mas invierte en redes sociales y en marketing de todo el mundo. El Facebook de Australia es uno de los mejores de todo el mundo. Siempre se ha vendido como un destino al que vas y todo son playas fantásticas. Es un país con una economía estable, que no tiene paro y la gente, en general, es feliz. Y… eso engancha.

Una de las cosas que más echo de menos cuando voy a Barcelona o viajo por España es esa sonrisa de las mañanas, te dan un beso y un abrazo (¡pero un abrazo, abrazo!).

¡Caray…!

R: Además, yo vivo en Byron Bay, y le llaman “la burbuja”. Hay mucha gente que dice que no hay ningún sitio en el mundo como éste. Pero no recomiendo que vengan a buscar trabajo. Aquí tienes que venir de vacaciones o un fin de semana, a pasártelo bien, porque no hay trabajo. ¡Byron Bay son dos calles!

Y con la cantidad de inmigrantes que hay en Australia, supongo que están acostumbrados a recibir. ¿Te han acogido bien?

R: ¡Sí!. Tienen capacidad de absorber a gente de otros sitios, porque aquí no hay nadie: es el país más grande del mundo y sólo hay 23 millones de personas. Están muy acostumbrados a acoger. Ten en cuenta que el segundo motor económico del país es la educación internacional, así que hay muchísimas nacionalidades diferentes, creo que como 150. Es imposible ir a una clase de universidad y que sólo haya australianos.

¿Pero a la vez ponen bastante trabas con los visados y demás, ¿no?

R: Sinceramente, a mí me encanta que las pongan. Si Australia funciona como funciona hoy en día, es por el control que tiene. Hay muchísima gente que nos escribe y que quiere venirse con mil euros. ¡¡¡No puedes!!!. Yo me niego a cerrar un curso con alguien que no tenga un dinero mínimo para vivir, porque cuando llegue aquí va a ser un problema. El salario mínimo de un australiano esta en 2.600 dólares (un estudiante cobra mucho menos trabajando a tiempo parcial), pero te da una idea del nivel de vida que tienen aquí. Pagan mucho de casa, de comida y el nivel de vida es mucho más alto. Una habitación se paga semanalmente entre 200 y 250 dólares a la semana.

Entonces… ¿el criterio excluyente es el poder adquisitivo de cada uno?

R: Australia es un país caro, es un país difícil, es un país que es muy bonito pero tienes que estudiar, los cursos son caros… ¡todo es caro!. Si tú haces las cosas como ellos te dicen, no vas a tener ningún problema, pero el español y el latino tienen tendencia a ser más flexibles, y aquí no puede ser.

¿Qué oportunidades hay?

R: El año pasado sacaron el visado “work & holiday“, había 500 plazas pero tienes que certificar un nivel mínimo de inglés. Si no hablas inglés, ¿a qué vas a venir a Australia? Pues como yo al principio: a limpiar. O a lavar platos, jardinería, canguros… Y si estás en esta situación y se te caen los anillos y no quieres limpiar, no vengas a Australia porque no vas a hacer nada más.

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Pero hay bastante gente dispuesta a eso, ¿no?

R: Lo hemos pasado tan mal en España que todo el mundo está dispuesto a todo. Hace unos años, cuando acababas la carrera, no esperabas ponerte a limpiar. Hoy mucha gente me escribe diciéndome que está dispuesta a todo. Nos llegan emails muy tristes, a veces.

¿Notas que estás en las antípodas?

R: El echar de menos va implícito, estás muy lejos y sobre todo al principio se te hace difícil, pero -como a todo- te acabas acostumbrando.

¿Algún consejo más?

R: Australia está muy bien, es muy bonito: surf, playas… pero nada es tan fácil. Hay que venir con la mente muy abierta, ¡es muy importante! Con ganas de trabajar de lo que sea. Y tenemos que ser conscientes de que somos inmigrantes. Esa palabra que tanto miedo nos ha dado durante mucho tiempo en España… ahora lo somos nosotros. Aquí a un inmigrante no se le trata mal, aquí todos somos inmigrantes. Y si no hablas el idioma, hay que saber que las cosas van a ser un poco más difíciles.