De Madrid y licenciada en Comunicación Audiovisual, los años de universidad fueron de los mejores de mi vida. Como la mayoría de mis compañeros terminé la carrera con muchas ganas de encontrar mi primer trabajo en el mundo de la Comunicación. Licenciada y siendo bilingüe en español y francés, pensé que no tendría mucho problema a la hora de encontrar trabajo.

Pues bien, me equivocaba. La búsqueda de empleo fue una odisea. Antes de inscribirme a una oferta, otros cientos de personas ya lo habían hecho. El 90% por ciento de las ofertas tenían un requisito en común: “se requiere inglés alto”. Por supuesto, mi nivel de inglés no era -ni de lejos- alto. Así que pasé por varios puestos como becaria, pensando que el coger experiencia me ayudaría a encontrar un trabajo normal. Y me volví a equivocar…

Enfadada, más bien frustrada con la situación, tuve que buscar una solución (¡Indira, tienes que aprender inglés!).

Hice algo que mis miedos jamás me hubieran permitido si no me hubiese encontrado en esa situación de enfado extremo: irme sola a Inglaterra
Por supuesto no tenía dinero, así que para costearme las clases de inglés busqué un trabajo como aupair (niñera) en Inglaterra. Mentí (“amplia experiencia con niños”, dije) y por suerte los padres que me entrevistaron me dieron 4 días para empezar, coger mis cosas y abandonar mi vida normal por un año.

Aterrorizada, pero lo hice. En el fondo, tengo mucho que agradecer a la mala situación española. Nunca voy a olvidar a mi tan preciosísimo como agotador diablillo de año y medio Dylan, pero si algún día decido ser madre, creo que o me lo pensaré mucho o definitivamente tendré una aupair en mi casa. La experiencia cambió mi vida, arriesgué, aprendí inglés a la fuerza, trabajé DURO, conocí a cinco personas especiales que se quedarán para siempre en mi vida y me quité ese miedo a viajar sola.

Objetivo conseguido: tras mi estancia en el frío Oxford mi nivel de inglés era mucho mejor, podía hablar, entender y ser entendida. Cansada del clima de Inglaterra decidí que era el momento de pasar a una nueva etapa. Siempre había tenido la ilusión de vivir en la playa así que busqué un lugar con buen tiempo y en el que a la vez se hablase inglés. Dos semanas después de mi vuelta a España ya tenía un billete sólo de ida para la aún desconocida para mí Malta.

Y llegué tratando de tirar de mi maletón bajo el maravilloso sol de la isla. Sólo tenía 2 días de hotel, después debía improvisar. Esta vez con más ganas que miedo, no tardé en enamorarme de esta islita, de sus balcones de colores, el turquesa del mar, poder conocer gente de todas partes del mundo, las barbacoas en la playa, acantilados, lugares por explorar y la sensación de vivir en un verano interminable.

bateau

Tras unas semanas disfrutando de la vida en la isla, era el momento de poner a prueba mi nivel de inglés, ¿pasaría una entrevista en inglés? Resulta que sí, pasé un tiempo trabajando en una tienda, conocí amigos de diferentes nacionalidades con los que seguir practicando el idioma, y poco a poco mi nivel fue mejorando.

Cuando me vi más segura, empecé a buscar un trabajo relacionado con mi carrera. No las tenía todas conmigo, pensaba que mi nivel de inglés quizás no sería suficiente. Pero resultó que la estancia en Inglaterra y los meses en la tienda habían dado resultado y tuve la suerte de encontrar un trabajo en el departamento de marketing de una escuela de inglés llamada Maltalingua promocionando viajes lingüísticos y ofreciendo soporte a todo aquel interesado en estudiar inglés en Malta.

Hoy, aunque echo de menos a mi familia, amigos y mi bonita ciudad, tengo que decir que soy feliz con mi nueva vida: tengo un buen trabajo, buenos amigos, vivo en frente del mar y cuento con la tranquilidad de poder viajar a España siempre que quiera
Aconsejo a todo el mundo (de hecho creo que debería ser obligatorio) que viaje. Viajad y viajad solos, ya sea porque queréis estudiar inglés o porque necesitáis salir de la rutina. Y más todavía si sois miedicas o vergonzosos como yo. Atreveos, todo viaje empieza por un solo paso.

Indira Gimeno es emigrante en Malta desde hace un año y empleada de MaltaLingua