Brunei, Malasia e Indonesia han sido catalogados por la Unión Internacional Humanista y Ética (IHUE por sus siglas en inglés) como los peores defensores de la libertad de pensamiento en la región del Sudeste Asiático. Según un informe publicado por la organización en diciembre, en estos tres países, de mayoría musulmana, ocurren “graves violaciones” de derechos y en el tratamiento de los no religiosos.

Brunei se encuentra en declive en la clasificación tras adoptar el nuevo código penal de la sharia en 2013. El reporte expone que ha sido “profundamente perjudicial” para el derecho a la libertad del pensamiento del país y contiene una serie de disposiciones que restringen el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión. La organización cita como ejemplos los castigos para los musulmanes que no cumplieron las oraciones del viernes y observó que bajo la sharia no se puede hablar libremente acerca de la creencia religiosa o la no creencia.

Para los no musulmanes, tanto en Brunei como en Malasia, no está permitido pronunciar Allah, la palabra árabe para Dios, a pesar de que es un término utilizado por los cristianos para describir a su propio Dios. En el caso de Malasia el alcance total de la prohibición “sigue siendo poco claro” y algunos funcionarios dicen que se limita a la Iglesia Católica. Un fallo judicial en octubre de 2014 prohibió el término en las Biblias de lengua malaya y otras publicaciones cristianas de la península. La IHUE sin embargo cree que el precedente podría tener implicaciones más amplias y ser una “fuente de tensiones entre las comunidades religiosas”.

Ser musulmán “por ley”

Alrededor del 60% de la población malasia son musulmanes y la mayoría del resto (incluidos los malasios descendientes de chinos e indios o tribus indígenas) son budistas, cristianos, hindúes o no religiosos. Los indígenas malayos son musulmanes por ley y están sujetos a la ley islámica bajo un doble sistema legal. Los tribunales de la sharia rara vez conceden las solicitudes de conversión para los musulmanes y pueden imponer penas como la “rehabilitación forzada”.

Por otro lado, el informe señala que Indonesia, el país que alberga a la población musulmana más grande del mundo, ha mostrado una “esperanza renovada de reforma” bajo el recién elegido presidente Joko Widodo, pero los ateos y no religiosos siguen siendo socialmente marginados y no reconocidos legalmente.

Aún así, Basuki Tjahaja Purnama, el gobernador cristiano de la capital indonesia, conocido como Ahok, provocó una gran controversia por bromear acerca de un pasaje del Corán que podría ser interpretado por los musulmanes de aceptar a los no musulmanes como líderes. Ahok está siendo juzgado por blasfemia y podría ser condenado a cinco años de cárcel. El juicio comenzó a mediados de diciembre con cientos de personas a la puerta del juzgado exigiendo que vaya a prisión. Según Indonesia Investments, el gobernador es víctima de la manipulación en Facebook en la que se tergiversaron sus palabras.

Camboya, Singapur, Filipinas y Timor Oriental recibieron las mejores puntuaciones en la región.