Se acerca la fecha señalada. Theresa May, primera ministra de Reino Unido, aseguraba hace unos meses que activaría el Artículo 50 del Tratado de Lisboa antes de segundo trimestre del año y así planea hacerlo, aunque no sin impedimentos.

Primero fue el caso contra el gobierno que llegó hasta el Tribunal Supremo para someter a una votación en el Parlamento el derecho que otorga a Theresa May el poder para iniciar el proceso de salida del país de la Unión Europea. Un mes más tarde, May se enfrenta a la Cámara de los Lores, que se ha decidido a enmendar el artículo 50. Aun así, la primera ministra sigue confiando en que el calendario para iniciar el proceso de divorcio seguirá su curso original.

Tras analizar y votar las enmiendas, esta semana, la Cámara de los Lores, donde el gobierno no tiene mayoría, ha acordado que la primera enmienda será por el derecho a residir de los europeos en Reino Unido y otra será por el derecho a veto parlamentario al final de la negociación con la UE.

La Cámara de los Lores quiere que el gobierno garantice que los casi tres millones de europeos que viven en Reino Unido puedan permanecer en el país tras el Brexit. Theresa May respondía a esto diciendo que no haría ninguna promesa hasta que la Unión Europea garantizase que los ciudadanos británicos que residen en la UE pueden permanecer allí tras el divorcio a lo que los Lores respondían que “dejar a este elevado número de europeos en el limbo es práctica y moralmente absurdo” y añadían que “los europeos no son fichas de negociación.”

Antes del 15 de marzo, la Cámara de los Comunes debe volver a discutir las enmiendas planteadas por la Cámara de los Lores, lo que complicará el proceso de divorcio europeo y posiblemente retrasará la fecha de activación del Artículo 50.