Dejar tu vida en tu ciudad de origen y aventurarte solo a empezar de nuevo en otro país es lo que han hecho (y siguen haciendo) todos los que se van a vivir fuera. Emigrar es un paso de gigante que se ve como algo ya casi “normal”, porque todos tenemos a un amigo o pariente que lo ha hecho, incluso nosotros mismos.

Pero, en realidad, emigrar es un acto de valentía, que también suele ir acompañado de entusiasmo. Es un tirarse a la piscina en toda regla. Es un salir de la zona de confort muy claro y más si te vas solo. Todos los miedos te aparecen por la mente unos días antes de irte. “Y si luego tengo que volver porque allí no me va bien…”, “Y si me siento muy solo…”, “Y si no me siento bien en mi destino…”, “Y si luego me arrepiento y en realidad pierdo el tiempo…”. El eterno “y si”. Si te hicieses caso a ti mismo no salías de casa. Seguro que a todos los que se han ido al extranjero les suenan estas frasecillas, porque les habrán resonado en la cabeza más de una vez.

Es el miedo y la inseguridad, esa vocecilla que tantas veces no nos deja avanzar en la vida. Aquí van una lista de por qué los que han emigrado ya están “al otro lado del miedo”.

  1. Han vivido situaciones complicadas y las han superado solos.

Se han adaptado a momentos que quizás en su ciudad de origen los hubiesen vivido de manera diferente, al contar con el apoyo de amigos y familia. El vivir las cosas solo te hace desarrollar unas herramientas y fortalezas que quizás de otro modo no sacarías.

  1. Se han dado cuenta de que “aquellos miedos” eran solo producto de su mente y que la realidad ha resultado muy diferente.

Una vez ya se han instalado en su destino y han logrado adaptarse poco a poco a la nueva situación y al nuevo trabajo y entorno, se dan cuenta de que “no era para tanto” y que han conseguido vencer a sus miedos dando el gran paso de emigrar a otro país.

  1. Tienen más confianza en si mismos.

Haber descubierto que pueden afrontar sus miedos y plantarles cara les hace aumentar su autoconfianza y su autoestima, lo que les regala una mayor plenitud y madurez a la hora de vivir su vida y abordar los diferentes retos que se les presentan.

  1. Fuera límites

Como ya se han dado cuenta de que pueden atravesar las cosas que les dan miedo y superarlas, ya afrontan de una manera diferente lo que se les presenta. Cada vez hacen más cosas que antes les daban miedo, porque ya van superando poco a poco estas barreras mentales. Sus propias limitaciones se van reduciendo cada día, ya que la confianza les ayuda a lanzarse de manera más habitual a salir de su zona de confort.